Las ventanas de bus, destrozadas tras la explosión de la Verneda / CEDIDA
Las ventanas de bus, destrozadas tras la explosión de la Verneda / CEDIDA

FOTOS: Así ha quedado el bus de TMB destrozado por la explosión de la Verneda

El vehículo, vacío, estaba detenido delante de la empresa afectada y se disponía a entrar en la cochera

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Jordi Subirana
Periodista de Metrópoli Abierta
Actualizado: 10/05/2022 12:11 h.

La explosión en la empresa química Proquibasa de la Verneda, este martes, ha acabado con dos personas muertas. La deflagración tuvo lugar en un depósito subterráneo mientras se hacían en él trabajos unos trabajos de prueba y causó importantes destrozos en edificios, coches, un restaurante y un bus de la línea de 33 de Transportes Metrópolitanos de Barcelona (TMB).

El vehículo de la empresa pública volvía vacío a la cochera situada en la calle de Jaume Brossa s/n cuando recibió el impacto de trozos de hormigón y metralla en forma de tornillos que causaron importantes daños en el lado izquierdo, aunque el conductor salió ileso. El bus se encontraba parado en la Via Trajana, a unos 100 metros del lugar de la explosión, antes de girar en dirección a la cochera, cuando recibió la lluvia de objetos.

VENTANAS ROTAS

En las imágenes a las que ha tenido acceso este medio se puede ver que, al menos dos ventanas quedaron totalmente rotas, con el suelo y algunos asientos llenos de cristales. Fuentes sindicales han explicado a este medio que en el interior del bus se encontraron numerosos tornillos de gran tamaño que de haber impactado en alguna persona le habría podido provocar lesiones importantes.

El bus 33 cubre la ruta entre Zona Universitària y la Verneda. A la hora de la deflagración volvía al garaje ante la bajada de demanda en ese momento del día. "Es una cuestión de eficiencia", apuntas las fuentes. Las líneas se refuerzan de nuevo a primera hora de la tarde.

UN RESTAURANTE LLENO

Justo al otro lado de la calle en el que se encuentra Proquibasa, en el número 50 de Via Trajana, está en el restaurante Regino, donde comen muchos de los trabajadores. El establecimiento no se libró de los efectos de la explosión, que tuvo lugar a la hora de comer, a las 14.30 horas, con el local a rebosar.

Trozos de piedras entraron por las ventanas y parte del techo se desplomó mientras los clientes salían despavoridos dejando la mesa con el plato y la bebida a medias. Juan, un testigo, asegura que los impactos que recibió el bus evitaron que parte de los cascotes fueran a parar a la terraza del Regino e hirieran a los clientes del restaurante. 

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