La foto de familia de todos los responsables de las administraciones con Grant Dalton entre Colau y Maria Eugènia Gay, delegada del Gobierno / EP
La foto de familia de todos los responsables de las administraciones con Grant Dalton entre Colau y Maria Eugènia Gay, delegada del Gobierno / EP

El Gobierno toma las riendas para garantizar el éxito de la Copa América de Vela

Los organizadores piden un único interlocutor, pero se encuentran con cinco administraciones y la necesidad de Barcelona de lograr con el evento un legado de ciudad

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Manel Manchón
Periodista
Actualizado: 17/11/2022 10:54 h.

Todas las piezas deben encajar para que la Copa de América de Vela, que se celebará en Barcelona en 2024, sea un éxito. Y el Gobierno español, que preside Pedro Sánchez, ha tomado las riendas para las cuestiones más espinosas, como los permisos de residencia, o las desgravaciones fiscales para patrocinadores y los propios protagonistas del acontecimiento deportivo.

La America’s Cup Events Barcelona (ACE Barcelona), la empresa organizadora –de carácter privado— pide la máxima eficacia a las administraciones, que, a su vez, tienen intereses comunes y distintos. El principal, para el Ayuntamiento de Barcelona, es que el evento se convierta en un legado para la ciudad, que encaje con el ‘modelo Barcelona’. Y los organizadores, con Grant Dalton a la cabeza, responsable del Emirates Team New Zealand –el equipo anfitrión de la 37 edición de la Copa América de Vela—van aterrizando y asumen todas las características de Barcelona, Cataluña y el conjunto de España.

Dalton destacó este miércoles, desde el Museu Marítim en las Drassanes, la “enorme oportunidad” que se presenta en la capital catalana, con un escenario nuevo respecto a otras capitales mundiales. Las regatas deportivas se realizarán delante de una ciudad, no en pleno océano, con todo a la vista para los vecinos de Barcelona. Eso obliga a reformas en las playas de la ciudad y en el Puerto Deportivo. El Ayuntamiento de Barcelona necesita integrar ese evento en la ciudad, sin que se perciba como un acontecimiento pensado y celebrado solo por unos privilegiados profesionales del deporte acuático. Y en eso, los organizadores, según las fuentes consultadas, están en plena sintonía, aunque pueda ser algo nuevo para ellos.

EXTERIORES Y HACIENDA

El reto, que se acepta y se destaca por los propios actores involucrados, es la coordinación con todas las administraciones. “La gobernanza no es simple, y puede chocar para la empresa organizadora, que es privada”, admiten las fuentes consultadas. Por una parte está la America’s Cup Events, que ‘fichó’ como vicepresidenta a Aurora Catà, hasta hace unos meses presidenta de Barcelona Global, el lobi empresarial que tuvo un papel clave en lograr la sede para Barcelona de la Copa América. Y por otro lado estará la Fundación Barcelona Capital Náutica, cuyo director general es Ignasi Armengol. En esta fundación estará presente el Ayuntamiento de Barcelona, la Diputación de Barcelona, el Puerto de Barcelona y la Generalitat. Y debe servir como agilizador de todas las demandas que pueda establecer la empresa organizadora.

Grant Dalton, en la presentación de la Copa América de Vela, en las Drassanes / MA
Grant Dalton, en la presentación de la Copa América de Vela, en las Drassanes / MA

Pero en el otro extremo está el Gobierno central. “La delegada del Gobierno va a tener un papel esencial y ya se ha puesto a ello”, señalan las mismas fuentes, en alusión a Maria Eugènia Gay, que debe coordinarse con los distintos ministerios del Ejecutivo español que están en juego, con dos actores centrales: el Ministerio de Exteriores y el Ministerio de Hacienda. Cada equipo participante, hasta seis –incluido uno español—incluye a unas 200 personas, que deben tener permisos de residencia, y que podrían residir en Barcelona casi de inmediato, porque se prevé que comiencen a desarrollar las embarcaciones en los próximos meses. Existe también una cuestión relacionada con la fiscalidad, siguiendo las peticiones que ya había formulado Barcelona Global en el último año para “atraer talento internacional a Barcelona”.

El Ayuntamiento ya cuenta con el Barcelona International Welcome Desk, la oficina que se constituyó, con el impulso del primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, en el edificio del MediaTic, en el distrito del 22@. El objetivo era el de orientar a esos profesionales que se quieran instalar en la ciudad, y se pretende que pueda ofrecer ahora los mismos servicios a todos los relacionados con la Copa América. Pero la coordinación con Exteriores o los ministerios de Economía y Hacienda será esencial.

Uno de los asuntos relevantes es el tratamiento de los beneficios fiscales para patrocinadores y sponsors. El propio Grant Dalton destacó este miércoles que se ha preparado una zona especial para todos ellos, en el Port Vell, con una zona para el público, amplia, que servirá para tener un contacto directo entre los organizadores del evento y los barceloneses.

CONECTAR LA CIUDAD

Esa es la característica única de Barcelona, que Dalton ha comenzado a interiorizar, una vez va conociendo todos los emplazamientos de la ciudad. La visita a las Drassanes, donde se ubica el Museu Marítim le ha dejado “impresionado”, destacan las mismas fuentes consultadas. Y de ahí la cesión por parte de la Diputación de Barcelona de la instalación –el edificio es del Ayuntamiento, pero lo gestiona la Diputación—con el objetivo de que pueda ser la sede de la Copa América, para que albergue el centro internacional de prensa. Se trata de un punto de acogida para más de 1.000 profesionales de la comunicación que se prevé que se acrediten al acontecimiento deportivo.

La Copa América de Vela fue acogida con entusiasmo por parte de todas las administraciones catalanas y por el Gobierno español, pero ahora se asume que comporta un reto enorme. El evento se celebrará entre el 22 de agosto y el 27 de octubre de 2024 –no son los quince días de unos Juegos Olímpicos— y los equipos ya se instalarán antes del verano de 2023. La dimensión “es enorme y sitúa a Barcelona en primera fila en el mundo”.

Por ello, precisamente, lo que las administraciones catalanas desean es que “haya un legado”, que el evento sirva para conectar la ciudad con la competición deportiva y todo lo que comporta. La empresa privada ha abierto los ojos: tiene delante a cinco administraciones. La respuesta que ha recibido es que tendrá al Gobierno español, como gran coordinador y facilitador frente a los escollos que se puedan presentar.

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