El primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau / EFE
El primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau / EFE

Colau y Collboni: una relación tortuosa de cuatro años con estas puñaladas por la espalda

El primer teniente de alcalde socialista deja el cargo tras un mandato plagado de discrepancias con los comunes

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Periodista

El primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Collboni, ha anunciado este martes su salida del gobierno municipal de la ciudad. La ambición del todavía edil socialista por ostentar la alcaldía tras las elecciones municipales de mayo le ha conducido a tomar esta decisión, que supondrá su salida definitiva del ejecutivo local el próximo 1 de febrero.

La opción escogida por Collboni pondrá fin a una tortuosa relación con la alcaldesa y líder de los comunes en la ciudad, Ada Colau, que ha durado cuatro años y ha estado plagada de discrepancias en todo tipo de aspectos del ámbito municipal.

Desde los desencuentros en cuestiones de especial relevancia económica para la ciudad, como la ampliación del Aeropuerto de Barcelona-El Prat y la instalación de una sede del Hermitage, hasta decisiones urbanísticas que han generado conflictos vecinales y han definido una gestión marcada por los conflictos entre los socios de gobierno.

AEROPUERTO

La ampliación del Aeropuerto de Barcelona-El Prat ha sido uno de los grandes choques entre Colau y Collboni durante el presente mandato. Los comunes se han resistido en todo momento a realizar esta modificación en la instalación, un 'no' justificado principalmente por motivos medioambientales. El último pronunciamiento público al respecto de la alcaldesa tuvo lugar hace dos semanas. Junto a la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, abogó por garantizar el derecho a la movilidad, pero desde la sostenibilidad y la protección del medio ambiente, "porque no puede ser de otra manera", e insistió en que la modificación no sigue el "modelo europeo".

Los socialistas han defendido a capa y espada el incremento de la capacidad en la infraestructura aeroportuaria bajo el constante rechazo de los comunes. "El acuerdo para la ampliación de El Prat es una magnífica noticia para Barcelona y Catalunya que nos permitirá convertirnos en un hub intercontinental, atraer inversiones y generar miles de puestos de trabajo. Nuestro futuro está en juego", aseguró el edil. La falta de apoyo que también procedente del Govern fue duramente criticada por el edil, aunque finalmente la falta de consenso supuso el descarte del proyecto. "Instamos al Govern a que recapacite para el futuro de Barcelona y Catalunya y dé apoyo a la propuesta de ampliación del aeropuerto. La falta de liderazgo y la irresponsabilidad del Govern lleva a la pérdida de oportunidades, de trabajo y de inversión", escribió el todavía primer teniente de alcalde sin lograr un cambio de posicionamiento de la Generalitat.

Pasajeros en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat / EUROPA PRESS
Pasajeros en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat / EUROPA PRESS

HERMITAGE

La instalación de una sede del Hermitage en Barcelona ha supuesto una guerra constante entre las formaciones del gobierno municipal. Barcelona En Comú se ha negado en rotundo a su implementación en la capital catalana, lo que ha supuesto un conflicto abierto entre los promotores y la alcaldesa que ha llegado a judicializarse. La invasión rusa en Ucrania hizo caer finalmente el proyecto en la ciudad, pero los inversores no han renunciado a promover un proyecto cultural en Barcelona, que finalmente se materializará en L'Hospitalet de Llobregat en forma de museo inmersivo.

Durante todo este tiempo, Collboni ha sido el mayor aliado con el que han contado los impulsores de esta iniciativa. "Es un magnifico proyecto. Todos tenemos que hacer el esfuerzo de centrarnos en la potencialidad que tiene para la oferta cultural de la ciudad, para volver a poner a Barcelona entre las ciudades innovadoras desde el punto de vista cultural. Estamos haciendo lo que hacen otras ciudades, como Nueva York con el Lincoln Center, o Sydney con la ópera", defendió el regidor en 2021. Con la iniciativa definitivamente descartada, y con una reclamación patrimonial del Hermitage contra el Ayuntamiento por valor de 141 millones de euros alertada reiteradamente por el PSC, el socialista no dudó en facilitar la inversión en L'Hospitalet.

JUEGOS OLÍMPICOS DE INVIERNO

El PSC de Collboni ha apostado por volver a hacer de Barcelona una ciudad olímpica, en este caso con los Juegos Olímpicos de Invierno en 2030. El regidor socialista ha defendido en diversas ocasiones la formalización de una candidatura que sirva para "relanzar la imagen internacional de Barcelona y dar apoyo al mundo deportivo", tras lo que reclamó el "liderazgo de Barcelona como capital de Catalunya" y trabajar de manera conjunta con Aragón.

Los comunes, a quienes Collboni ha acusado en múltiples ocasiones de estar instalados en la "cultura del 'no'", tampoco vieron con buenos ojos la celebración de este evento y optaron por mantenerse al margen de la iniciativa. Ante la renuncia del Comité Olímpico Español (COE) a organizar los Juegos por la falta de entendimiento de los Gobiernos de Barcelona y Zaragoza, Colau mostró su satisfacción alegando que se trataba de una candidatura que "no tenía sentido".

'SUPERILLAS'

La medida urbanística estrella de los comunes ha encontrado el rechazo del PSC. Los socialistas han aislado a Colau en su defensa de las superillas, en especial sobre la que ya se está ejecutando en el Eixample. El grupo encabezado por Collboni votó a favor de detener su implantación junto al resto de la oposición tanto en la Comisión de Ecología y Urbanismo como en el pleno municipal del pasado mes de diciembre. Laia Bonet, regidora de Movilidad, expresó las dudas que genera este modelo respecto al “espacio reservado a transporte público más que limitado”, la generación de “calles y barrios de primera y segunda” y la rotura del “plan Cerdà”.

Colau se ha escudado en Janet Sanz, concejal de Urbanismo, para mantener una defensa crónica de las superillas. Los comunes se han negado en todo momento a frenar su implementación, y han conservado un posicionamiento férreo y desafiante ante las tres denuncias recibidas al respecto y el reciente rechazo generalizado de todos los partidos. "Pueden traer tantas veces como quieran esta propuesta, pero no cambiará la realidad”, aseguró Sanz en la última sesión plenaria.

Render de la 'superilla' del Eixample / AJ BCN
Render de la 'superilla' del Eixample / AJ BCN

PROMOCIÓN ECONÓMICA Y PROYECCIÓN INTERNACIONAL

Collboni ha reclamado en todo momento que Barcelona atraiga grandes eventos que supongan un impulso económico para la ciudad, como la Copa América, y trabaje para mantener los actuales, como el Mobile World Congress. El edil defendió durante las jornadas REACT celebradas el año pasado en el edificio del Disseny Hub de Barcelona (DHUB) que "tener proyectos es complementar la visión, la determinación y la ambición de Barcelona, porque pensar en grande y tener grandes objetivos como ciudad que se pueden visibilizar con grandes acontecimientos no es incompatible con seguir defendiendo una ciudad a escala humana".

En el ámbito de la proyección internacional, destacan movimientos como la captación de vuelos intercontinentales y otros acuerdos recientes, como la firma de un convenio con la Generalitat para impulsar el Proyecto de Promoción Internacional Conjunta de Barcelona y Catalunya y de su ecosistema startup dirigido a atraer inversiones e iniciativas empresariales e impulsar el posicionamiento internacional, o el acuerdo con Next Business Exhibitions para posicionar a Barcelona como ciudad innovadora, líder a nivel tecnológico y en apoyo a pymes.

Los comunes han mantenido una postura radicalmente distinta a los socialistas en estos aspectos. La alcaldesa no ha dudado en poner trabas a la colaboración público-privada, y ha otorgado numerosas partidas económicas a colectivos afines por las que tiene una causa abierta en la Audiencia de Barcelona.

TURISMO

Los comunes han hecho bandera de la turismofobia desde su llegada al gobierno barcelonés, donde han protagonizado todo tipo de episodios de rechazo a los visitantes. La exedil de Ciutat Vella, Gala Pin, no dudó en comparar a los cruceristas con una "plaga de langostas". El actual regidor del distrito, Jordi Rabassa, se ha encargado de coger el testigo asegurando que las calles cuentan con "aglomeraciones insoportables" de visitantes que no aportan "nada positivo". La propia alcaldesa, en un contexto de reapertura tras la pandemia, no dudó en afirmar que "Barcelona no necesita más concentración turística".

El PSC ha chocado con los posicionamientos de Colau en esta materia. Además de rechazar una limitación en la llegada de cruceros a la ciudad y defender una ampliación del Port de Barcelona, Collboni ha remarcado la aportación económica que los visitantes suponen para la ciudad y los puestos de trabajo que dependen de esta actividad, lo que convierte al turismo en "una de las industrias más importantes de la ciudad".

GUERRA CONTRA EL COCHE

La guerra contra el coche ejercida por Colau en los últimos años ha ido más allá de la supresión de carriles de circulación y estacionamientos en la ciudad. Los comunes han llegado a plantear la imposición de un peaje urbano para entrar a la capital catalana, y dejado de lado al vehículo eléctrico centrándose en exclusiva en la bicicleta al tratar políticas de movilidad.

Collboni ha apostado por la transformación del sector, pero sin declarar una guerra al automóvil. El edil socialista ha defendido la electrificación y, prueba de ello, son los más de 600 puntos de recarga de la red Endolla Barcelona, gestionada por B:SM. Los socialistas también han discrepado de los comunes respecto al peaje urbano, una medida que para el partido sería "empezar la casa por el tejado" y sobre la que han preferido evitar su estudio.

El primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, y la concejal de Movilidad, Laia Bonet, en una presentación de Endolla Barcelona / AJ BCN
El primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, y la concejal de Movilidad, Laia Bonet, en una presentación de Endolla Barcelona / AJ BCN

PLAN DE USOS DEL EIXAMPLE

Uno de los últimos choques entre los partidos del gobierno municipal ha sido el relativo al Plan de Usos del Eixample. La semana pasada, el grupo liderado por Collboni se desmarcó de los comunes al rechazar la planificación de los comunes, que querían llevar a cabo una regulación masiva en una cuarentena de calles del distrito para evitar la apertura de locales de restauración, discotecas y supermercados con horario nocturno.

El PSC contó con el apoyo de más de una decena de entidades en su planificación sobre el distrito, en la que se reservaban las restricciones más duras para 11 calles, una cifra en las antípodas de la propuesta de Barcelona En Comú.

OTROS CONFLICTOS

Colau y Collboni han discrepado en otras cuestiones como líderes de sus respectivas formaciones. En la designación del último Síndic de Greuges de Barcelona, los comunes optaron por David Bondia por su afinidad ideológica, mientras que la apuesta del PSC era Ramon Nicolau. En el polémico sistema de recogida puerta a puerta, la formación de Colau optó por su mantenimiento en Sant Andreu, mientras que los socialistas han optado por frenar su implementación en Horta.

La reforma de la ronda de Sant Antoni ha sido otro de los aspectos en los que los grupos han marcado sus diferencias. La reforma aprobada para retirar la losa ha sido la propuesta por Colau, con un cierre total del tráfico, mientras que el PSC había defendido el paso del transporte público en la zona. El trato a los manteros también ha sido distinto. Mientras que los comunes se han mostrado más permisivos con la venta ambulante, el concejal de Seguridad, Albert Batlle, se estrenó en el cargo con una batida contra los manteros que contó con una quincena de vehículos de la Guardia Urbana.

El próximo choque podría llegar en el pleno municipal de este mes o de febrero, en este caso con Laia Bonet previsiblemente en el puesto de Collboni. El Consejo Municipal votará si se rompe el hermanamiento entre Barcelona y Tel Aviv. Los comunes han sido los impulsores de esta iniciativa, mientras que los socialistas aún no han unificado sus diferentes sensibilidades para decidir una postura que será clave para decidir el mantenimiento o el fin del pacto con la ciudad israelí.

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