El desalojo de la Àgora Juan Andrés Benítez, programado para el próximo jueves 15 de octubre, ha quedado suspendido in extremis.
Según confirman fuentes municipales a Metrópoli, la paralización del lanzamiento ha sido posible gracias a la apertura de negociaciones directas entre el Ayuntamiento de Barcelona y la Sareb, propietaria del solar okupado ubicado en el número 13 de la calle de l'Aurora, en el barrio del Raval.
El consistorio ha puesto sobre la mesa una oferta de compra por el terreno. Según detallan las mismas fuentes, la voluntad de ambas partes es alcanzar un acuerdo que permita resolver la situación de este espacio de manera definitiva, blindando así su uso social en uno de los distritos más densificados y con mayor déficit de zonas verdes de la ciudad.
Sin embargo, el consistorio barcelonés no ha desvelado la cuantía de la compra, aunque ha remarcado "la voluntad tanto de la Sareb como del ayuntamiento de llegar a un acuerdo para resolver la situación de manera definitiva".
El pulso por la autogestión
Aunque la intervención municipal ha logrado esquivar la amenaza judicial inmediata, los colectivos que dan vida al proyecto mantienen intactas sus reivindicaciones.
Desde la asamblea gestora advierten que la titularidad pública del suelo no es suficiente si implica perder el control del proyecto.
El Àgora Juan Andrés Benítez en una imagen de archivo
Portavoces de la campaña de defensa, como Iñaki Garcia, del histórico espacio El Lokal, y Elena Martín, del Sindicat d'Habitatge del Raval, han explicado que el objetivo es garantizar que la Àgora siga siendo un espacio 100% autogestionado.
Para el tejido asociativo del Raval, el modelo organizativo de estos últimos 12 años ha sido un "éxito" que no ha costado dinero a las arcas públicas y que cuenta con la total legitimidad del vecindario, por lo que exigen que el Ayuntamiento respete la asamblea comunitaria como órgano de decisión.
Un pulmón verde y de memoria
El solar fue okupado en 2014 como acto de memoria colectiva en el primer aniversario de la muerte de Juan Andrés Benítez, un vecino que perdió la vida en 2013 tras ser reducido a golpes por un grupo de agentes de los Mossos d'Esquadra a escasos metros de ese mismo punto.
Desde entonces, el terreno abandonado se transformó en un jardín comunitario y un refugio social imprescindible.
Más allá de su valor simbólico e histórico, la Àgora funciona en la actualidad como una red de apoyo mutuo de primera necesidad, ofreciendo reparto de comidas semanales y un espacio de descanso y acogida durante las tardes para las personas sin hogar y los vecinos más vulnerables de Ciutat Vella.
La misma fórmula que ha salvado el bloque de Llenguadoc
Este movimiento en el Raval se produce apenas un día después de que el Ayuntamiento utilizara exactamente la misma vía de compra de urgencia para frenar otro macrodesahucio en la ciudad.
Este miércoles, el teniente de alcalde Jordi Valls anunció un preacuerdo con la propiedad del número 74 de la calle de Llenguadoc, en el barrio de Sant Andreu, para adquirir el inmueble entero utilizando los recursos del nuevo fondo de emergencia habitacional de la Generalitat.
La operación se cerró a contrarreloj mientras más de 300 activistas por la vivienda hacían de escudo humano frente al edificio durante 12 horas ante la presencia de los antidisturbios (Brimo).
La intervención municipal ha evitado dejar en la calle a más de 30 personas vulnerables --entre ellas ancianos y seis menores-- que residen en este bloque, ocupado desde 2017, y que llevaban años reclamando regularizar su situación a través de alquileres sociales.
