Detrás de una tienda abierta hay mucho más que un escaparate y un mostrador. Hay horas de trabajo que no siempre se ven, una clientela a que conocer por su nombre y cuentas que deben salir a final de mes.
Para quienes deciden emprender, mantener un negocio en funcionamiento supone encontrar un equilibrio entre lo que cuesta abrir cada día la persiana y lo que entra en caja. Y ese equilibrio puede romperse cuando los gastos se disparan.
Sergio Gallegos Luis, director de Sra. Gallery --la única galería de España especializada en art toys y sofubis-- conoce esa incertidumbre. Durante una conferencia del Saló del Comerç, celebrado en Barcelona, puso sobre la mesa una de las dificultades que afrontan los pequeños negocios: el precio del alquiler.
Imagen de archivo de comercio local
“El pasado viernes me duplicaron el precio del alquiler”, explicó durante en encuentro, en referencia al incrementos que debía afrontar en el arrendamiento de su local. Pese a eso, su voluntad es continuar adelante con el proyecto, “por suerte, puedo seguir y hay que ir a por todas”, aseguró.
Sostener una idea económicamente
Su testimonio pone el foco en una cuestión que va más allá de las dificultades para poner en marcha un negocio. Conseguir que una idea se convierta en una tienda abierta al público es solo el primer paso; después hay que sostenerla económicamente.
Los gastos fijos, la inversión inicial y la necesidad de adaptarse a un mercado cambiante forman parte de una ecuación en la que no siempre bastante con tener una buena propuesta comercial.
Emprender con los números sobre la mesa
La viabilidad económica es también una de las preocupaciones de Valentina Vaselinova, propietaria de la Librería Petta, ubicada en el barrio de Fort Pienc.
En febrero de 2026 asumió un establecimiento que llevaba 22 años en el barrio. En lugar de abrir un librería desde cero, decidió continuar con un negocio que ya tenía una clientela y una historia propia.
Un comercio en una imagen de archivo
La experiencia le ha permitido conocer de cerca todo lo que implica hacerse cargo de un comercio. A los gastos de funcionamiento se suma la inversión necesaria para mantenerlo y actualizarlo, así como el tiempo que requiere gestionar el día a día. Por eso, considera que disponer de formación específica y conocer de antemano la viabilidad del proyecto resulta fundamental antes de dar el paso.
“El precio del alquiler hace que un proyecto sea o no viable”, señaló durante su intervención. Su reflexión conecta con la de Sergio: antes de pensar en crecer, incorporar novedades o llegar a más clientes, un pequeño negocio necesita poder asumir sus costes y sostener su actividad.
Una mayor tranquilidad
En el caso de Valentina, el acompañamiento de Reempresa le permitió afrontar la transmisión de la librería con mayor tranquilidad. El programa le facilitó el contacto entre personas que quieren ceder un negocio y emprendedores interesados en continuar una actividad ya existente.
La librera destaca especialmente el estudio previo de viabilidad y la ayuda con los trámites administrativos, dos aspectos que le permitieron conocer mejor el proyecto antes de asumirlo.
Las ayuda, mejor antes
Para Sergio, el apoyo a los emprendedores también debería llegar cuando los proyectos todavía están empezando. Durante el encuentro recordó su participación en Crea Media, programa de Barcelona Activa que ganó en su edición y que le proporcionó recursos económicos para poner en marcha su proyecto.
Comercios en Nou Barris
“Apostar por los proyectos cuando son proyectos, no cuando ya llevan tes años funcionando”, defendió. Su planteamiento es que las ayudas no lleguen unicamente cuando un negocio ha demostrado que puede mantenerse, sino que sirvan también para facilitar sus primeros pasos, cuando la inversión y la incertidumbre pesan especialmente.
La tienda física sigue siendo su principal fortaleza
A los costes de funcionamiento se suma otro desafio: adaptarse a unos hábitos de consumo en los que las compras por internet tienen cada vez más peso. Sergio reconoce que la parte digital era uno de los puntos débiles de Sra. Gallery y que necesitaba mejorar su presencial online.
El proceso le llevó a buscar también ayuda profesional para continuar desarrollando esta parte del negocio. “Nunca podré competir con Amazon ni con ninguna de estas plataformas, pero eso no significa que tenga que dejar de lado toda la parte online”, explicó.
El debate deja una cuestión abierta: cómo conseguir que los pequeños comercios puedan modernizarse y seguir ofreciendo una experiencia cercana sin que los costes de funcionamiento comprometan su continuidad. Para Sergio, la respuesta pasa por continuar adelante pese a la “dificultades”.
Para Valentina, por encontrar el equilibrio entre la renovación y la identidad del establecimiento. Ambos muestran que mantener una tienda abierta exige mucho más que una buena idea: también requiere que las cuentas permiitan seguir levantando la persiana cada mañana.
