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Adiós a las baguettes que ‘rescataron’ el centenario Forn Ginebra del Eixample. La panadería de nombre Baguette, que abrió en el 226 de la calle València en abril de 2024, ha bajado la persiana apenas dos años después. Y con su cierre, termina también el sueño francés de mantener vivo el legado del histórico obrador.

El negocio, capitaneado por Hugo Laroche, transformó por completo el centenario horno para convertirlo en una panadería de estilo francés con la que pretendía trasladar a Barcelona el know-how de su familia y popularizar la auténtica baguette francesa.

La operación contó con el asesoramiento de la consultora inmobiliaria Laborde Marcet, que destacó la idoneidad de la ubicación “para mantener la tradición panadera, siendo este un barrio con mucha vida y donde su vecindario está muy unido al comercio local”.

La empresa también ha cerrado su otro establecimiento en la calle Cartagena, 206, por lo que ya no mantiene ningún local abierto en la ciudad.

Local de baguettes de la calle València 226 SIMÓN SÁNCHEZ

Precursores de la ‘baguette’

Con Baguette, Laroche quiso traer un producto que, según él mismo, no podía encontrarse en la ciudad. Por aquel entonces, su objetivo a largo plazo era ambicioso, pues quería abrir cuatro tiendas en la capital. Sin embargo, los dos que llegó a inaugurar cerraron al poco después.

El primero fue el de la confluencia de la calle Valencia con Enric Granados, un local de 220 metros cuadrados que Laroche reformó por completo con una estética “más actual”. Incluso la fachada perdió su aspecto original, poniendo fin a una imagen con más de un siglo de historia.

Antiguo Forn Ginebra de la calle València en una imagen de archivo ARCHIVO

Baguette sustituyó el rótulo y el característico color verde de la entrada por el blanco y el azul, los colores corporativos de la marca francesa. Por dentro, las luces de neón rompían con el ambiente tradicional al que estaban acostumbrados los clientes del Forn Ginebra.

La propuesta de Baguette giraba en torno a la receta tradicional de la barra de pan francesa: una corteza barroca y crujiente, con una miga alveolada y suave. El local también ofrecía bocadillos, croissants, pain au chocolat, magdalenas y demás dulces.

Interior del antiguo Forn Ginebra de la calle València de Barcelona ARCHIVO

Horno centenario

El cierre del Forn Ginebra sorprendió no solo a sus clientes, sino también a todo un barrio, que perdía un obrador con más de un siglo de vida. Su cierre se debió a la jubilación de sus propietarios, Cristina Comas y José Ginebra, y por la imposibilidad de encontrar un relevo que continuara con la tradición familiar.

A lo largo de su trayectoria, el Forn Ginebra recibió numerosos reconocimientos. Entre ellos –y solo unos meses antes de cerrar–, el Panellet de Bronce (tercer premio), por elaborar uno de los mejores de Barcelona.

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