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Alternativas para seguir con el negocio. La pastelería Boom Cake de Barcelona, ubicada en la calle Consell de Cent número 380, se ha visto obligada a poner un cartel provisional debido a que el Ayuntamiento de Barcelona abrió un expediente sancionador el pasado mes de agosto por la rotulación que utilizó de primera instancia.

Asimismo, el consistorio municipal consideró que el elemento no respetaba la normativa de paisaje urbano, por lo que debía eliminarse por completo.

Sin embargo, la empresa ha decidido imprimir un cartel más pequeño mientras que se espera la aprobación de un nuevo rótulo.

Próxima apertura

"Como todavía no hemos recibido respuesta, hemos preparado una pequeña pancarta de tela para ponerla temporalmente", han declarado en un mensaje en redes sociales.

No obstante, la pastelería sigue su curso y, según han informado, tienen previsto abrir sus puertas el próximo 3 de octubre.

"Estos días estamos probando y ajustando nuestros productos poco a poco, con mucha ilusión", han añadido.

Diez meses de trabajo

Desde Boom Cake han defendido que detrás de la apertura hay diez meses de trabajo y han lamentado que el elemento de la fachada haya terminado convirtiéndose en el centro de atención antes incluso de que la pastelería haya comenzado su actividad.

La empresa ha señalado que "respeta las autoridades locales, la normativa y la cultura de Barcelona" y que adaptará la fachada a los requisitos municipales.

La 'superilla' de Consell de Cent de Barcelona / LUIS MIGUEL AÑÓN

El negocio tiene previsto ofrecer productos especialmente populares entre los turistas, entre ellos, una tarta japonesa de queso, café de especialidad y té matcha.

Los vecinos celebran el cambio

La asociación de vecinos de la Dreta de l'Eixample ha celebrado el anuncio de la retirada del cartel.

Sin embargo, la entidad sitúa el episodio dentro de un debate más amplio sobre la transformación comercial que está experimentando el barrio.

Los vecinos advierten de la creciente llegada de establecimientos especialmente orientados a los turistas y consideran que esta tendencia puede producirse en detrimento del comercio de proximidad.

Pisos turísticos

Desde la asociación señalan además la elevada presencia de alojamientos turísticos en la zona y apuntan a una progresiva pérdida de población residente.

Según sus datos, la Dreta de l'Eixample habría pasado de unos 73.000 vecinos en los años 70 a alrededor de 43.000 en la actualidad, mientras que contabilizan unas 29.000 camas turísticas.

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