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Cada día la misma imagen. Al anochecer, decenas de vendedores ambulantes despliegan sobre la acera mantas con mochilas, bambas, chaquetas, enchufes, cargadores, productos de maquillaje, cepillos para el pelo… Y al lado de las precarias “paradas”, maletas y carritos.

Es el llamado mercado de la miseria que hace un año que se ha vuelto a instalar en la Ronda Sant Pau, en la frontera entre los barrios de El Raval y Sant Antoni de Barcelona.

Según los vecinos y comerciantes de la zona, muchos de los objetos que se venden son robados o sacados de la basura.

Además, denuncian que los vendedores “están organizados” y llegan cada tarde en furgonetas para descargar el material del día. Algunas personas incluso acuden al sitio a “trapichear” con drogas.

Refuerzo policial

El pasado 18 de diciembre, el consejo plenario del distrito de Ciutat Vella aprobó una proposición de Junts para reforzar la presencia policial en el área del mercado ilegal, así como coordinar los agentes de los distritos de ambos barrios para que la actuación sea “más efectiva”.

La iniciativa incluye también la intervención de los equipos de salud y los servicios sociales del Ayuntamiento para las personas del mercadillo que puedan necesitar ayuda.

El presidente del grupo municipal y responsable del ámbito de seguridad y civismo, Jordi Martí, ha explicado a Metrópoli que esta medida es la culminación del trabajo que el partido ha realizado durante todo el año, tanto en Ciutat Vella como en el Eixample.

Refuerzo de Guardia Urbana en Sant Antoni Cuidem Sant Antoni

“La gente no puede caminar por las aceras. Ha habido persecuciones, peleas entre los propios vendedores y se venden productos que no son legales”, ha afirmado.

Una situación que también golpea los comercios de la zona. El presidente del partido ha aseverado que el mercado de la miseria impide físicamente la entrada a los clientes durante las horas que está activado, además de generar miedo.

‘Seguimos igual’

Pese a que los vecinos han constatado un aumento de la presión policial, el mercado ilegal ha seguido instalándose en el mismo punto de la Ronda Sant Pau.

“Sí que hemos visto que el mercado ha disminuido con la Guardia Urbana, que ha apretado un poco, y con las jornadas de lluvia que hemos vivido, pero sí que ha estado. Durante menos horas, pero ha continuado la venta”, ha afirmado la presidenta de la asociación Som Sant Antoni, Lidia Núñez.

Otros comerciantes de la zona han asegurado que todo “sigue igual”.

Mercado de la miseria en Sant Antoni Cuidem Sant Antoni

Núñez ha relatado que cuando se ponen en la acera del Raval y llega la Guardia Urbana del distrito, los vendedores -algunos visiblemente bajo el efecto de las drogas o el alcohol- trasladan la venta al otro lado de la calle, ya Eixample, donde no pueden actuar hasta que lleguen los agentes destinados en la zona.

También suelen moverse al otro lado de la rambla, donde esperan a que la policía se marche, para luego regresar.

Degradación en Sant Antoni

El mercado de la miseria no hace más que agravar la degradación que sufre Sant Antoni y que tanto vecinos como comerciantes del barrio se han hartado de denunciar.

Precisamente, el pasado agosto el consistorio inició un plan de choque para mejorar la convivencia, especialmente en la superilla, donde hay una creciente población sintecho con problemas de adicción a las drogas y asentamientos irregulares.

Otro de los focos de incivismo es la Ronda de Sant Antoni, donde en verano se instaló un mercado ambulante que vendía, entre otras cosas, pescado y verduras en plena vía pública.

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