Las gestiones para la regularización extraordinaria de migrantes en España continúan generando escenas de colapso en Barcelona.
La Guardia Urbana de Barcelona ha tenido que intervenir de nuevo durante la mañana de este viernes, 24 de abril, para gestionar las enormes colas y contener la tensión desatada entre los cientos de personas que se aglutinaban junto al edificio del Ayuntamiento --y en otros puntos calientes-- en busca de regularizar su situación administrativa.
Los momentos de mayor tirantez se han vivido a primera hora de la mañana frente a la Oficina de Atención a la Ciudadanía (OAC) situada en la céntrica plaza de Sant Miquel y en la de la calle Sicília (OAC Monumental).
Como viene ocurriendo en distintos puntos de la ciudad desde el pasado lunes --fecha en la que arrancó oficialmente el plazo para presentar de manera presencial la documentación de este proceso extraordinario--, la afluencia masiva ha desbordado la capacidad de atención inmediata.
Regularización de migrantes en una imagen de archivo
"Llevo desde las tres de la mañana"
Respecto a la oficina ubicada en la calle Sicília, entre Diputació y Gran Via, la intervención policial ha sido clave para ordenar la cola kilométrica que da vueltas a la manzana, y se han visto obligados a acordonar la zona.
Un furgón del Área de Brigada Móvil de los Mossos d'Esquadra (BRIMO) y cuatro coches de la Guardia Urbana regentan esta ubicación.
"Llevo desde las tres de la mañana aquí, y aun me faltan muchas horas para que me atiendan", lamenta un joven.
Migrantes haciendo cola en la OAC Monumental
Tiranteces en las colas
En las inmediaciones de esta OAC, también se han vivido algunos momentos con tiranteces, pero fuentes policiales aseguran a Metrópoli que no ha sido "nada relevante".
"Hemos venido a poner orden porque estaban desperdigados, sin hacer una cola única y fija, y algún conflicto menor ha habido", afirma un agente.
En esta línea, la oficina ha abierto sus puertas a las 11:00 horas debido al colapso de la entrada, que ha supuesto un atraso para los trámites.
Vallas y frustración
Fuentes del consistorio barcelonés han confirmado que la policía municipal se ha visto obligada a instalar vallas perimetrales y a intervenir para "gestionar" y tratar de ordenar la multitudinaria fila de solicitantes.
El malestar entre los asistentes ha ido en aumento con el paso de las horas.
El principal motivo de queja de los migrantes es que, tras aguantar largas horas de espera en la calle, muchos de ellos se han quedado sin poder formalizar sus papeles en el momento.
Regularización de migrantes en una imagen de archivo
En su lugar, el personal les ha entregado un comprobante con una cita previa para ser atendidos otro día, lo que ha generado una profunda frustración y desconcierto entre quienes esperaban resolver su trámite durante la jornada.
A esta situación de embudo administrativo se le ha sumado la barrera lingüística.
El hecho de que muchas de las personas concentradas no hablen castellano o lo entiendan con mucha dificultad ha incrementado el grado de confusión general, dificultando las labores de información por parte del personal y elevando la tensión en los aledaños del consistorio.
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