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En su recorrido por Barcelona, la visita a la cárcel de Brians 1 es uno de los actos más comentados de León XIV. Se trata de un hecho histórico: nunca antes un Papa ha visitado una prisión española. Además, en este caso, se trata de uno de los centros penitenciarios más peligrosos de Catalunya, según los últimos informes de la asociación Marea Blava.

La visita del Pontífice está programada el miércoles 10 de junio a las 10:50 horas. No durará más de 20 o 30 minutos –indican fuentes penitenciarias a este medio– ya que debe estar en el monasterio de Montserrat antes de las 12:00 horas. Sin embargo, condicionará el servicio durante toda la mañana. “Es un dispositivo sin precedentes. No habíamos organizado nada así en los últimos 30 años”, explican las mismas fuentes a Metrópoli.

El Papa visitará la prisión acompañado de sus escoltas, un equipo de seguridad formado por la Guardia Suiza Pontificia –por su condición de jefe de Estado– y la Gendarmería Vaticana. Sobre este anillo de seguridad, otros 5.600 efectivos de los Mossos d’Esquadra y 500 de la Guàrdia Urbana se activarán para garantizar una “seguridad integral” durante su fugaz estancia en la capital catalana.

Una prisión en obras

León XIV se encontrará una prisión inmersa en muchas obras, puesto que se está adaptando para acoger una escuela para la formación de funcionarios de prisiones de la Generalitat. Actualmente se están llevando a cabo intervenciones integrales en los vestuarios de los trabajadores, en la cafetería y en la Unidad Psiquiátrica. “Esto complica aún más la organización del evento”, reconocen fuentes de Brians 1.

Para evitar la entrada de agentes externos, los trabajos se detendrán el martes al mediodía y esa misma tarde la unidad canina de los Mossos rastreará el centro penitenciario.

Imagen de archivo de la cárcel de Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires EP

Pese a las obras –añaden– no se ha realizado ninguna intervención específica para adaptar las instalaciones a la visita papal. Sí que se están haciendo, en cambio, pequeños trabajos de pintura y tapando algunos agujeros del pavimento para que el Pontífice recorra el centro en las mejores condiciones posibles.

Dispositivo inédito

Debido a la idiosincrasia del lugar, el dispositivo de seguridad se ha coordinado logísticamente con los Mossos d’Esquadra, quienes han analizado las amenazas y puntos fuertes de la instalación penitenciaria. El operativo incorpora, además, un sistema pionero de detección e inhibición de drones compartido por Brians 1 y Brians 2. Esta tecnología, implantada hace ocho meses, ha superado con éxito su fase piloto, según fuentes de la prisión.

El centro también ha reforzado de forma significativa la ratio de funcionarios de vigilancia para la jornada. Para asegurar los espacios más vulnerables se formará una dotación mixta junto a los Mossos d’Esquadra. Del control de accesos, la gestión del acto y la entrada de la comitiva, sin embargo, se encargará el personal penitenciario.

Además, a partir de las 08:00 horas del miércoles quedará restringida toda circulación de entrada y salida de Brians 1, excepto para los servicios de emergencia en caso de que se produzca alguna incidencia. También se cortará la carretera desde Martorell hasta Sant Esteve Sesrovires media hora antes de la llegada de las autoridades hasta su salida.

Movimiento de reclusos

Además de conocer las instalaciones, el Papa acudirá al salón de actos de la prisión en un encuentro “breve pero intenso” al que asistirán los capellanes de Brians 1 y 2, voluntarios y unos 80 presos. León XIV hablará con ellos, algunos de Brians 1 y otros trasladados desde otros centros, y les trasladará “una palabra de esperanza”. Desde Wad-Ras traerán ocho internas, las mismas que hace un año confeccionaron unas estolas para León XIV y que el conseller Ramón Espadaler entregó hace unos meses en una recepción en el Vaticano.

Tras un canto de bienvenida, el responsable del centro dirigirá unas palabras y dos mujeres reclusas contarán su testimonio.

Obispo de Sant Feliu

La idea de visitar la prisión barcelonesa partió del obispo de Sant Feliu de Llobregat, Xavier Gómez. Según explicó en una entrevista a Catalunya Ràdio, fue “una jugada de último minuto” inspirada por la visita que el Pontífice hizo en abril a la cárcel de Bata, en Guinea Ecuatorial.

Gómez ha destacado que la visita a Brians 1 encaja con el lema del viaje papal a España: “Alcemos la mirada”. Un título que hace referencia principalmente a la nueva cruz de la Sagrada Família, que, con 172,5 metros de altura, se ha convertido en la iglesia más alta del mundo.

El primer Papa en visitar una cárcel fue San Juan XXIII, quien acudió a la prisión romana de Regina Coeli el 26 de diciembre de 1958. Un gesto de cercanía que posteriormente repitieron otros pontífices, como Juan Pablo II y Francisco.