El Ayuntamiento de Barcelona subirá la tasa a los pasajeros de cruceros de escala que visiten la ciudad al máximo legal permitido.
Así se ha acordado durante la celebración de la Comisión de Economía y Hacienda de este miércoles, 15 de julio, en la que el gobierno local de Collboni se ha comprometido a elevar hasta los 24 euros la tasa que abonan los pasajeros de cruceros que pasen menos de 12 horas en la capital catalana.
La decisión se produce tras aceptar un ruego presentado por el grupo municipal de Barcelona en Comú. Durante el debate, el portavoz de los Comunes, Marc Serra, ha instado al equipo del alcalde Jaume Collboni a modificar de forma inminente la ordenanza fiscal que regula este impuesto.
La medida, que implica triplicar la tasa actual, se materializará de cara al debate de las próximas ordenanzas fiscales, que se van a debatir de cara a finales de año. La nueva tasa se pretendía aplicar de forma progresiva hasta alcanzar su máximo en 2029, aunque el ruego de los comunes que ha aceptado el consistorio implica hacerlo de forma inmediata.
Un crucero de Costa Smeralda en el Puerto de Barcelona / COSTA CRUCEROS
Para Serra, la actual actividad crucerista en la capital catalana se desarrolla de forma masiva y genera un impacto insostenible en el día a día de los barrios. Por ello, el portavoz ha justificado la necesidad de aplicar esta subida impositiva como una herramienta disuasoria para mandar un mensaje claro a las compañías y empujarlas a que "busquen otros destinos".
Acuerdo anticrucero
Con el acuerdo, los turistas que lleguen en crucero abonarán 30 euros de tasa. Este nuevo importe se alcanza al elevar el recargo estrictamente municipal hasta el máximo legal de 24 euros, a los que se suma la cuota autonómica, con el objetivo de disuadir los atraques fugaces y consolidar la capital catalana como puerto base, siguiendo el acuerdo que alcanzaron el pasado mes de abril el PSC, Comunes y ERC.
Además, el pacto político incluía establecer un tope de 3,5 millones de cruceristas anuales y destinar el incremento de la recaudación a sufragar la mitad del coste de los comedores escolares de la ciudad.
Además, Barcelona ya aplicó medidas para reducir la cantidad de personas que llegan a la ciudad a través de cruceros de escala con la reducción de siete a cinco terminales operativas en el Puerto.
Cruceros en Barcelona en una imagen de archivo
Tensión política por la gestión del Puerto
Pese al consenso para encarecer el gravamen, la comisión ha sido escenario de un cruce de reproches sobre la responsabilidad de la masificación actual.
El cuarto teniente de alcalde y responsable de Economía, Jordi Valls, ha sido el encargado de confirmar el compromiso del Ayuntamiento con la subida de la tasa, reafirmando que la dirección del actual gobierno es reducir a toda costa el número de cruceristas mediante nuevos convenios con el Puerto de Barcelona.
No obstante, Valls ha lanzado un dardo a la bancada de BComú por las políticas aplicadas durante su mandato. El responsable económico ha acusado a los Comunes de intentar eludir su responsabilidad histórica en este ámbito, recordándoles que fue el anterior gobierno municipal el que rubricó los acuerdos portuarios que, a su juicio, han desembocado en el volumen de embarcaciones que hoy satura la ciudad.
"Ustedes parece que renuncien a la responsabilidad que tenían antes. Ustedes firmaron un convenio cuando gobernaban que nos ha llevado a esto", ha criticado el teniente, en referencia a los gobiernos locales de Ada Colau.
