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El caso de la muerte de Isak Andic se enturbia. La antigua colaboradora británica de la terapeuta familiar, Maria Júlia L., declaró como testigo los pasados 29 de junio y 6 de julio ante los Mossos d'Esquadra para explicar que la psicoanalista le encargó que buscara rutas que pusieran a Jonathan, acusado de matar a su padre, al límite.

Según han informado La Vanguardia y El Periódico, la mujer, que también trabaja de intérprete, aclaró que se trataba de una terapia de confrontación que ya las había puesto en marcha con otros pacientes de alto poder adquisitivo.

Al borde del precipicio

La mujer relató que la terapeuta familiar le pidió que buscara lugares y rutas de montaña "extremas" para Jonathan, que le pusieran al borde del precipicio, como si fuera a "tirar" al padre.

El objetivo era llevar al extremo la metáfora de la "muerte del padre" que la psicoanalista ecuatoriana pretendía materializar con sus sesiones para que el hijo del fundador de Mango se “liberara” de las ataduras emocionales que, a su juicio, condicionaban el día a día de su paciente y le impedían seguir adelante, ha explicado La Vanguardia.

Las hermanas de Jonathan Andic a su salida del Juzgado David Zorrakino - Europa Press

La intérprete entregó a los agentes los mensajes y audios que se había intercambiado con Maria Júlia L, que la Unidad de Investigación de los Mossos analiza ahora.

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