La Federación Catalana de Locales de Ocio Nocturno (Fecalon) ha planteado este miércoles su desconfianza ante la propuesta que ERC llevará a la comisión de Presidencia del Ayuntamiento de Barcelona y que pretende reordenar la noche barcelonesa y redistribuir la actividad de salas y discotecas, así como también reforzar la seguridad en las zonas de los establecimientos.
Ese escepticismo se produce no tanto en el fondo de la cuestión, sino más bien en las formas. El secretario general de Fecalon ha lamentado que los republicanos no hayan contado con la experiencia de la patronal para formular una propuesta que "garantice la seguridad jurídica" del empresariado nocturno.
En este sentido, si bien están de acuerdo con la elaboración de un Plan Especial urbanístico que "ordene" la actividad y reduzca la concentración de locales en zonas densificadas de la ciudad, muestran su preocupación con la indefinición del texto.
La formación que lidera Elisenda Alamany, en este aspecto, reclamará que el consistorio "regule las condiciones de implantación, distribución territorial, densidad máxima, distancias entre establecimientos y entre locales y zonas residenciales o especialmente sensibles, así como criterios de compatibilidad con el descanso vecinal, la movilidad, la seguridad, la limpieza y el espacio público" a partir de "un diagnóstico de la situación existente".
"Queremos un plan serio y consensuado"
Así las cosas, Martínez se pregunta cuáles serán esos criterios para elaborar dicho diagnóstico y el plan especial. "Queremos un Plan Especial. Lo hemos pedido durante años. Pero tiene que ser un plan serio, consensuado y elaborado con el sector desde el primer día. Ordenar la noche no puede significar simplemente restringir la actividad ni trasladar a los empresarios responsabilidades que corresponden a la Administración", añade.
A su vez, recuerdan que los locales reglados "soportan licencias, controles acústicos, seguridad, horarios, fiscalidad e inspecciones mientras proliferan actividades que compiten por el mismo público sin estar sometidas siempre a las mismas exigencias" y que empresarios de zonas como Poblenou, Tuset o el Front Marítim llevan años financiando dispositivos privados de prevención y seguridad, con una inversión acumulada Fecalon estima superior a los cuatro millones de euros.
Terrazas llenas en la calle de Tuset en una imagen de archivo / PABLO MIRANZO
Considera por tanto que los locales han de responder únicamente en el interior de los mismos. De esta manera, carga contra la exigencia de "planes efectivos de prevención, gestión de colas, dispersión de la clientela (...) que eviten aglomeraciones y ocupación indebida de la vía pública y garanticen en todo momento la libre circulación de viandantes y el acceso de vecinos a sus viviendas y aparcamientos".
"No podemos convertir al empresario en responsable automático de cualquier ruido, discusión o conducta incívica que se produzca posteriormente en la calle. La seguridad privada no tiene potestad policial", ha sentenciado Martínez.
La propuesta saldrá adelante
Los republicanos, que también han planteado refuerzos policiales en los distritos y dispositivos preventivos de la Guardia Urbana en los entornos de las discotecas Enigma (Nou Barris), Otto Zutz y la calle de Tuset (Sarrià - Sant Gervasi).
Previsiblemente, la propuesta saldrá adelante, pues ya cuenta con el apoyo de Barcelona en Comú y Junts. PP y Vox, previsiblemente, se posicionarán en contra mientras que PSC podría abstenerse. En cualquier caso, la aprobación de la propuesta no es vinculante.
