Hace 25 años, ponerse al volante de un taxi podía funcionar como una suerte de salvavidas laboral. Al menos así lo recuerda un taxista de Barcelona que lleva un cuarto de siglo recorriendo las calles de la capital catalana y del área metropolitana.
“Antes el taxi se veía como una salida laboral si te echaban del trabajo. Ahora está saturado”, explica en conversación con Metrópoli. Una frase con la que resume una transformación que, a su juicio, ha hecho mucho más difícil ganarse la vida en un oficio al que tradicionalmente llegaban trabajadores procedentes de otros sectores.
El conductor asegura que durante los últimos años ha visto aumentar notablemente el número de profesionales interesados en trabajar en el taxi. Entre ellos, señala, hay muchos trabajadores de origen extranjero.
Taxis en Barcelona en una imagen de archivo
Un mercado laboral mucho más diverso
No existen, sin embargo, datos públicos del Institut Metropolità del Taxi (IMET) que permitan establecer en su cuadro estadístico accesible qué porcentaje de los profesionales procede del extranjero. El organismo sí publica periódicamente información sobre las características de los profesionales, las licencias, los vehículos y los resultados de los exámenes de acceso al sector.
La transformación demográfica de Barcelona es, en cualquier caso, considerable: a comienzos de 2026, el 36,2% de sus habitantes había nacido en el extranjero, mientras que el 26,6% tenía nacionalidad extranjera, según el padrón municipal.
Estos datos no permiten extrapolar qué ocurre específicamente entre los taxistas, pero sí dibujan una ciudad y un mercado laboral mucho más diversos que hace 25 años.
Más taxistas que licencias
La percepción de saturación del veterano profesional necesita, no obstante, algunos matices. En el Área Metropolitana de Barcelona hay 10.521 licencias de taxi y alrededor de 15.500 taxistas, ya que una misma licencia puede ser explotada por más de un conductor.
Es decir, un aumento del número de profesionales no supone necesariamente que haya más taxis simultáneamente en la calle.
De hecho, un estudio presentado en 2025 por el Mobility Institute, impulsado por RACC y Deloitte junto a Free Now, recogió una aparente paradoja: el 42% de los taxistas encuestados consideraba que faltaban profesionales para cubrir las licencias existentes, mientras que el 77% de los usuarios no veía necesario aumentar el número de vehículos. La edad media de los conductores se situaba en 49,8 años.
Son cifras que muestran que la realidad del sector no es uniforme. Puede existir escasez de conductores para determinados turnos o licencias y, al mismo tiempo, profesionales que perciban una competencia creciente por el pasajero durante determinadas horas y zonas de Barcelona.
Para trabajar como taxista metropolitano, además, no basta con ponerse al volante. Es imprescindible obtener la credencial profesional del IMET y, después, disponer de una licencia propia o trabajar contratado por su titular.
Ese es precisamente uno de los cambios que destaca el taxista después de 25 años de profesión. A su entender, la idea del taxi como refugio laboral inmediato se ha ido diluyendo.
Ayudas para empezar como autónomo
Otra de sus preocupaciones tiene que ver con las ayudas disponibles para quienes comienzan una actividad por cuenta propia. “Dicen que no llegan para todos”, asegura sobre unas subvenciones que, según explica, también despiertan dudas entre quienes estudian iniciarse en el sector.
En este punto tampoco existe actualmente una ayuda universal específica para cualquier persona que decida convertirse en taxista. Sí hay programas generales de apoyo al autoempleo sujetos a requisitos concretos y a una dotación presupuestaria.
La Generalitat, por ejemplo, destinó en la convocatoria de 2026 un total de 13 millones de euros al programa de fomento del autoempleo juvenil. La subvención puede alcanzar los 15.876 euros por beneficiario, pero está dirigida a jóvenes de entre 18 y 29 años y exige, entre otras condiciones, mantener la actividad durante un determinado periodo.
También continúa existiendo la posibilidad de capitalizar la prestación por desempleo para comenzar una actividad como autónomo, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.
Protesta del taxi en Barcelona
La nueva ley y el temor a las VTC
Pero lo que más incertidumbre le genera es la futura regulación catalana del sector. “No me genera confianza”, resume.
La denominada nueva ley del taxi es en realidad la Proposición de ley de transporte de personas en vehículos de hasta nueve plazas, que sigue tramitándose en el Parlament. Este 22 de septiembre se celebraron nuevas comparecencias en la ponencia parlamentaria encargada del texto, por lo que la redacción definitiva todavía puede experimentar modificaciones.
El proyecto plantea una jerarquía clara. El taxi queda configurado como servicio de interés económico general y como modalidad prioritaria para satisfacer la demanda ordinaria de movilidad. Las entidades locales podrían conceder nuevas autorizaciones urbanas de VTC cuando determinen que la oferta de taxis es insuficiente.
Limitaciones definidas para las VTC
Además, el texto presentado establece para los VTC una precontratación mínima de diez minutos y les impide circular por la vía pública buscando pasajeros o permanecer estacionados con esa finalidad.
La Autoritat Catalana de la Competència (ACCO) ha criticado este planteamiento desde la perspectiva de la competencia. A su juicio, la regulación podría llevar a que los VTC quedaran reducidos a una posición “residual, subordinada y temporal” en el mercado urbano.
Es, sobre el papel, una perspectiva diferente a la que teme el taxista, que sospecha precisamente que los VTC terminarán integrándose en el taxi y aumentando el número de profesionales que compiten por los mismos clientes.
Su preocupación tiene, sin embargo, un origen concreto.
Convertir VTC en taxis
Élite Taxi ha planteado durante la tramitación una fórmula conocida como bescanvi: permitir que determinados titulares de VTC cambien su autorización por una licencia temporal de taxi durante siete años, con posibilidad de uno adicional. La organización lo presenta como una vía para dar salida a los trabajadores de las VTC y resolver parte del conflicto existente entre ambos modelos.
La iniciativa ha generado división incluso dentro del propio taxi. STAC, ATC y PAKTAXI han impulsado una campaña contra esta fórmula, mientras que Élite Taxi ha recabado apoyos entre titulares, asalariados y colaboradores para defender sus propuestas de modificación de la futura norma.
A ello se suma que el texto continúa sujeto a discusión jurídica. La Comisión Europea ha emitido un dictamen razonado dentro del procedimiento TRIS sobre los artículos relativos a la intermediación electrónica, y el expediente europeo seguía abierto en septiembre.
