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La reurbanización de la Rambla comportará la rehabilitación de los principales monumentos y elementos arquitectónicos a lo largo de la conocida vía de Barcelona. Esa rehabilitación de los seis principales elementos arquitectónicos que dan personalidad propia a la Rambla costará a las arcas municipales un total de 243.259 euros.

La empresa Rigel Over se hizo el pasado martes 15 de septiembre con el contrato de preservación y conservación de esos elementos patrimoniales de la Rambla de Barcelona en un concurso al que se habían presentado cuatro firmas dedicadas a la renovación arquitectónica.

Los monumentos a restaurar

Los elementos a rehabilitar son la Fuente de Canaletes, el pavimento de Joan Miró, la Fuente de Portaferrissa, la Fuente del Pla de la Boqueria y las obras ‘Homenatge als Santpere’, de Joan Bordes, y ‘L’Antifaç’, de Joan Brossa.

Todos ellos presentan deficiencias y precisan de una conservación preventiva y de la restauración de los desperfectos que tienen, incluido el emblemático mosaico de Joan Miró. Se trata de daños estructurales y estéticos cuyos motivos son, en su mayor medida, debidos al paso del tiempo, a su exposición a la intemperie y a las inclemencias del clima. Pero también hay pequeños daños atribuidos al uso intensivo que los ciudadanos hacen de estos elementos.

La nueva Rambla

La nueva Rambla ha sido diseñada para dar más protagonismo a los peatones, racionalizando los quioscos y las terrazas, con reducción del asfalto y estableciendo tres grandes ámbitos: el Pla de la Boqueria, el Pla del Teatre y Moja-Betlem, “pensados para poner en valor el patrimonio e invitar a permanecer en ellos y no solo a pasar”. En definitiva, el consistorio quiere poner de moda el término ‘ramblear’ para referirse a la utilización ociosa de ese paseo, con las connotaciones también de encontrarse, curiosear o utilizar rincones gastronómicos, culturales o comerciales amables.

Para que la Rambla recupere su título de calle emblemática de la capital catalana, es preciso que no pierda sus señas de identidad: cambiará el perfil de la vía y la distribución de los elementos característicos, como terrazas o quioscos, pero se mantendrán los elementos históricos.

Desperfectos en Canaletes y Miró

La emblemática Fuente de Canaletes, obra de 1892 del arquitecto Pere Falquès, precisa de una limpieza profunda, la adecuación de su entorno y el arreglo de las partes metálicas que la componen.

Este emblemático elemento es uno de los más conocidos de la ciudad (la leyenda dice que quien bebe de su agua volverá a Barcelona). Y es el punto central con el que los aficionados del FC Barcelona celebran las victorias de su equipo, convirtiéndose de esta manera no solo en un símbolo de la ciudad, sino también en un símbolo deportivo.

Los hinchas del Barça en Canaletas / EUROPA PRESS

El mosaico de Joan Miró, en el Pla de l’Os, necesita una restauración integral y completa para recuperar su diseño y el aspecto original que tenía cuando fue inaugurado en 1976. De hecho, es el elemento cuya restauración será más cara, ya que tiene baldosas deterioradas que se han de sustituir por otras exactamente idénticas.

Fuentes centenarias

La Fuente de la Portaferrissa lleva vertiendo agua desde principios del siglo XVII. De autor anónimo, está en la calle del mismo nombre. En 1959, se le añadieron las características cerámicas que la adornan, obra de Joan Baptista Guivernau. Tras vicisitudes, como su traslado unos metros en el mismo siglo XVII, sobrevivió a la muralla a la cual estaba adosada.

La Fuente del Pla de la Boqueria, que data de 1830 y es de estilo neoclásico, está en igual situación que la anterior. Ubicada en la plaza homónima, es un bien de interés cultural local. Donde se ubica la fuente, había una de las puertas de la muralla de Barcelona. En el lugar original que ocupa la fuente actual había otra más antigua, que fue derruida en 1818, cuando se eliminó un trozo de muralla. En la especie de hornacina en que se encuentra está grabado el escudo de Barcelona.

Homenaje a los Santpere

La escultura ‘Homenatge als Santpere’ es otra fuente al inicio de la Rambla, dedicada a esa familia barcelonesa de comienzos del siglo XX. El miembro más destacado de la saga familiar, muy vinculada al teatro y a la cultura, es la actriz Mary Santpere, fallecida en 1992.

La escultura reproduce el teatro de Epidauro y en su friso reproduce escenas de la vida cotidiana de los Santpere. La fuente fue encargada al arquitecto Òscar Tusquets y fue su colaborador Joan Bordes el que se ocupó de la escultura, mientras que el taller de Tusquets, Díaz y Egozcue se encargó del diseño.

El antifaz de Brossa

El último elemento es la obra ‘L’Antifaç’, de Joan Brossa, diseñada en 1991. Se trata de un elemento casi oculto, dedicado a las estatuas vivientes de La Rambla cuando ganaron el premio FAD Sebastià Gasch a las artes parateatrales en 1991. Brossa les dedicó la incrustación de una placa en el pavimento con un característico antifaz a la altura de la calle del Carme. Se trata, pues, de una obra casi oculta, no visible excepto para algún viandante que llegue a pisarla.

Imagen del antifaz dorado de Joan Brossa Inma Santos

Estos seis elementos entran dentro del contrato de restauración adjudicado a Rigel Over: todos se han de pulir, adecentar y dejar brillantes para lucir en el nuevo paseo. La limpieza y arreglo de esos elementos arquitectónicos se hará durante los tres próximos meses, ya que el trabajo deberá estar finalizado a finales de año. Todos los elementos figuran en el Catálogo de Arte Público del Ayuntamiento de Barcelona.