La cafetería tenía previsto abrir en agosto. El socavón apareció en julio y durante unos días sus responsables dudaron si tenía sentido inaugurar el negocio en esas condiciones. Finalmente levantaron la persiana, aunque reconocen que esperaban encontrar mucha más gente al otro lado.
“Esperábamos mucha más gente en el negocio”, explican en conversación con Metrópoli. Las obras han cambiado el movimiento de la calle y eso se nota especialmente en un establecimiento que acaba de empezar. A la menor afluencia se suma el ruido constante de las máquinas.
“Se hace pesado estar trabajando y estar todo el rato escuchando el ruido de las obras, que parece que no termina nunca”, cuentan.
Obras por el socavón del Putxet en Barcelona
También está el polvo, especialmente cuando toca ventilar el local. Pero lo que más pesa es no saber cuándo podrán recuperar la normalidad. “No sabemos cuándo va a terminar esto”, explican. Según cuentan, se han ido dando plazos que después no siempre se han cumplido.
"Viene muchísima menos gente"
A pocos metros, en el estanco situado frente a la pizzería Verona, la situación es parecida. El trabajador asegura que ha notado que “viene muchísima menos gente”. La explicación, dice, está en que la calle ha dejado de formar parte de los recorridos habituales: “Ha dejado de ser una calle de paso porque está todo en obras, no invita a pasar”.
Obras por el socavón del Putxet en Barcelona
Los cortes de paso también complican el día a día. Cuenta que en alguna ocasión le han cortado incluso la acera del propio establecimiento sin avisarle. Se da cuenta cuando deja de entrar gente en la tienda. Entonces se asoma y descubre que no pueden pasar.
“Con paciencia”, resume cuando habla de cómo afrontan una situación para la que tampoco tienen una fecha clara de finalización.
"Pasa muchísima menos gente"
En otra tienda de la zona han comprobado cómo los vecinos también han cambiado sus recorridos. La dependienta explica que “pasa muchísima menos gente” y que quienes salen de los Ferrocarrils de la Generalitat ahora suelen evitar esta calle para esquivar las obras.
También ha influido el cierre de una hamburguesería cercana. Sin su terraza, desaparece otro de los puntos que antes generaban movimiento en la zona. El ruido, reconoce la trabajadora, ya forma parte de la rutina. “Ya se han acostumbrado”, aunque sigue siendo molesto.
Menos clientes y más gastos
Lo que cuentan los comerciantes es también uno de los principales argumentos de la reclamación que preparan los afectados. Carmen Pérez-Pozo, abogada que lleva el caso, explica que los locales han perdido clientes y que las consecuencias pueden ir más allá de los meses de obras.
Obras por el socavón del Putxet en Barcelona
“Los locales están perdiendo clientes, han perdido la temporada”, señala. Y no solo los clientes que pasan por casualidad: “Los clientes de paso ya no pasan. Los clientes recurrentes, como no puedo pasar, me voy a otro sitio”.
Pérez-Pozo pone como ejemplo negocios como ópticas, joyerías o dentistas. Aunque tengan una clientela habitual, también necesitan captar nuevos clientes. “No solamente pierdo los que ya tengo, no me vienen los nuevos”, explica.
Incluso algunos clientes habituales pueden dejar de acudir por temor a atravesar la zona: “Los que tenía tienen miedo de venir porque ‘uy, no vaya a ser que me pase algo’”.
Sin cobrar su propio sueldo
El caso de la pizzería situada junto al socavón refleja el impacto sobre quienes tienen trabajadores a su cargo. En el negocio hay 13 empleados cuyos salarios, según explica la abogada, se están pagando actualmente mediante un préstamo del Institut Català de Finances (ICF). El propietario, sin embargo, no está cobrando su propio sueldo.
“Él está pagando a sus trabajadores a través del ICF”, explica Pérez-Pozo. “Ahora mismo lo está pagando todo él. A través del préstamo y de su sueldo personal. Él no cobra nada”.
Sin sueldo mientras el negocio esté afectado
La misma situación, señala, se da en otros establecimientos. Pone el ejemplo de una familia de joyeros cuyos dos miembros viven de la actividad de la tienda y que, al ser autónomos, no están percibiendo un sueldo mientras el negocio está afectado.
El préstamo permite afrontar los gastos mientras la situación continúa, pero sigue siendo una deuda. “Para llegar a dar tranquilidad tendremos que llegar a un acuerdo y decir: este préstamo no es un préstamo, forma parte de la indemnización que te estamos pagando”, sostiene la abogada.
El problema puede continuar cuando acaben las obras
Los comercios reclaman que se tengan en cuenta no solo las pérdidas que están sufriendo ahora, sino también las consecuencias que pueden arrastrar cuando puedan volver a trabajar con normalidad.
Pero también está lo que puedan dejar de ingresar en el futuro. Los clientes que durante estos meses hayan encontrado otro establecimiento o hayan cambiado sus recorridos pueden no volver automáticamente cuando desaparezcan las obras.
Obras por el socavón del Putxet en Barcelona
“Qué clientes voy a perder, qué facturación, cómo me va a costar a mí volver otra vez a recuperar la facturación que tenía y recuperar el ritmo que tenía antes”, resume la abogada haciendo referencia a las principales preocupaciones de los vecinos y comercios.
Mientras tanto, los afectados siguen esperando avances. Pérez-Pozo asegura que las reuniones se han ido retrasando y que todavía no se ha firmado el contrato con la Universitat Politècnica de Catalunya para que un ingeniero revise las medidas que se están tomando. “Todo va muy retrasado y muy lento”, lamenta.
La próxima reunión está prevista para el 5 de octubre, después de que el encuentro inicialmente previsto para el día 23 fuese aplazado.
"Ni la vida es normal"
La espera afecta también a los vecinos que continúan fuera de sus viviendas. Familias con hijos que tienen que reorganizar colegios, trabajo y desplazamientos desde hoteles, casas de familiares o segundas residencias. Y quienes ya han podido volver tampoco han recuperado completamente la normalidad.
“No puedes ir bien a trabajar, los niños no descansan, ni la vida es normal. Y esto no se sabe cuándo se va a acabar”, explica Carmen.
Según los últimos datos facilitados por la Generalitat, unas 18 familias de tres fincas y siete locales comerciales no podrán regresar a sus viviendas o establecimientos hasta 2027. La tuneladora permanece parada bajo los inmuebles de Rubinstein 2 y 4 y Teodora Lamadrid 3. En Teodora Lamadrid 5, las 15 familias desalojadas y el local de los bajos tienen previsto regresar a mediados de octubre.
Los bomberos trabajan en el socavón del Putxet
Los vecinos y comerciantes afectados preparan además una demanda colectiva contra la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona para reclamar los daños materiales, económicos y morales derivados de la situación.
Conseguir que los clientes vuelvan
Mientras tanto, en los comercios que siguen abiertos toca hacer lo mismo cada mañana: levantar la persiana, atender a los clientes y trabajar con el ruido de las obras de fondo.
La diferencia es que ahora hay menos gente que pasa por delante.
Y cuando las vallas desaparezcan, para ellos todavía quedará otra tarea: conseguir que esa gente vuelva.
