Todavía no había amanecido cuando los primeros manifestantes comenzaron a concentrarse este miércoles ante el número 74 de la calle Llenguadoc, en Sant Andreu. Desde antes de las 7:00 horas, cientos de personas se han ido reuniendo frente al edificio para intentar frenar el desahucio previsto para las 8:00 horas y que afecta a más de 50 personas que viven en el inmueble.
La concentración, convocada por sindicatos de vivienda, ha reunido a unas 300 personas, según la Confederació Sindical d'Habitatge de Catalunya (Coshac). A primera hora ya se escuchaban cánticos frente al portal y poco después se ha instalado un altavoz con música. Junto a la puerta, una mesa con leche, galletas y otros alimentos servía de desayuno para quienes habían acudido desde primera hora.
Puerta del bloque de la calle Llenguadoc número 74
En el edificio viven alrededor de medio centenar de inquilinos que llevan nueve años en el inmueble, entre ellos una decena de menores y personas en situación de vulnerabilidad, según las organizaciones convocantes. La protesta también cuenta con el apoyo de los sindicatos educativos Ustec, CGT e Intersindical, que han reclamado que se detenga el lanzamiento por su posible afectación a menores escolarizados en Barcelona.
El Ayuntamiento reclama suspender el lanzamiento
Con el paso de las horas, la concentración ha ido perdiendo parte de los asistentes, coincidiendo con la hora de entrada al trabajo, aunque los manifestantes han continuado frente al edificio. También se han acercado vecinos del barrio para preguntar qué estaba ocurriendo y se han sucedido las falsas alarmas ante la posibilidad de que llegara la policía.
Pasadas las 11:00 horas, el ambiente continuaba marcado por los cánticos y las pancartas. Hasta el lugar se ha desplazado el comisionado de Vivienda del Ayuntamiento de Barcelona, Joan Ramon Riera, que ha defendido públicamente la suspensión del lanzamiento.
El comisionado de vivienda Joan Ramón Riera
"Hoy no es ni oportuno ni necesario tirar adelante este desahucio", ha afirmado Riera, que ha explicado que el consistorio está manteniendo un "diálogo permanente" con las partes para intentar conseguir que se suspenda. El comisionado ha señalado además que existe una mediación municipal sobre este edificio desde 2022 y que el Ayuntamiento realiza un seguimiento de las unidades de convivencia que viven en él.
"El desahucio es un fracaso colectivo"
Riera ha advertido de que el consistorio quiere evitar tener que activar los servicios sociales en caso de que finalmente se produzca el desalojo y ha insistido en que existen alternativas como el alquiler social, el alojamiento de emergencia o la adquisición de viviendas mediante el derecho de tanteo y retracto.
"El desahucio es un fracaso colectivo como sociedad, como instituciones y como propiedad", ha señalado el comisionado, que ha defendido que existen "bastantes" posibilidades antes de llegar al lanzamiento.
Ante las críticas que los manifestantes han dirigido al Ayuntamiento durante su comparecencia, Riera ha asegurado entender las reivindicaciones de los movimientos sociales y ha afirmado que el consistorio y los colectivos están "en el mismo barco".
Por el momento, el lanzamiento continúa en manos de la justicia y el Ayuntamiento asegura que mantiene abiertas las conversaciones para tratar de conseguir su suspensión.
