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El anuncio de la Generalitat de destinar 30 millones de euros más a combatir el sinhogarismo en 2027 pone de nuevo sobre la mesa el reparto de responsabilidades entre administraciones. Barcelona lleva años concentrando buena parte de la respuesta al sinhogarismo y el Ayuntamiento asegura que destina 51 millones de euros anuales a esta problemática. Mientras, la entidades reclaman que el Govern asuma un papel más activo y que la respuesta deje de centrarse únicamente en los recursos de emergencia.

Desde Arrels consideran insuficiente el incremento anunciado por la Generalitat. Beatriz Fernández, directora de la Fundació explica que varias entidades llevan tiempo reclamando un aumento de la inversión y que, en el marco de la proposición de ley para hacer frente al sinhogarismo, plantearon destinar un mínimo de 100 millones de euros anuales durante cuatro años.

"30 millones queda muy lejos de la cantidad que nosotros planteábamos", señala Fernández. Para Arrels, la cifra debería permitir hacer frente tanto al incremento de personas que se encuentran actualmente en la calle como a una situación de sinhogarismo que ya existía antes del aumento de los últimos años.

Barcelona reclama una respuesta de país

La teniente de alcaldía de Derechos Sociales de Barcelona, Raquel Gil, coincide en la necesidad de que la respuesta vaya más allá de la ciudad. Durante la cumbre institucional sobre sinhogarismo, defendió que Barcelona lleva años trabajando en sus diferentes vertientes y recordó que el Ayuntamiento destina 51 millones anuales a situaciones de sinhogarismo.

"Siempre hemos reclamado esta mirada metropolitana y de país", afirmó Gil, que celebró que la mesa permita avanzar hacia una mayor implicación del resto de administraciones. "Creemos que es imprescindible para dar una respuesta".

Una persona en situación de calle durmiendo en una calle de Barcelona Juan Lemus/Arrels Fundació

Desde Arrels también reclaman un mayor liderazgo de la Generalitat. Fernández considera que el sinhogarismo no puede ser únicamente una cuestión municipal porque implica competencias de vivienda, salud y servicios sociales que corresponden a diferentes administraciones.

"La Generalitat tiene que asumir mucho más liderazgo en la lucha contra el sinhogarismo", sostiene. A su juicio, el Govern debe coordinar los distintos departamentos y destinar más recursos de los que actualmente aporta.

El Ayuntamiento no rechaza asumir recursos

Gil defiende que el Ayuntamiento no rechaza asumir recursos, pero sí reclama que el esfuerzo se reparta. “A nosotros no nos da miedo poner recursos”, afirmó. “Lo que hemos ido diciendo es que éramos los únicos que poníamos este volumen de recursos con una situación que no era solo una situación de ciudad”, añadió.

Para la teniente de alcaldía, el hecho de que se plantee un pacto de país supone precisamente un cambio en esta dirección. "Que haya un pacto de país, a nosotros nos parece una buenísima noticia y todos los recursos que vengan a sumar los que pone el Ayuntamiento serán bienvenidos".

Del recurso de emergencia a una vivienda estable

Para Arrels, uno de los principales problemas del actual modelo es que los recursos disponibles no siempre responden a las necesidades de las personas. Mientras algunas necesitan una plaza de emergencia, otras requieren un alojamiento estable y de larga duración.

Imagen de archivo de una persona en situación de calle en Barcelona Juan Lemus/Arrels Fundació

“Hay personas que sí que necesitan un albergue o una plaza de emergencia, pero hay otros casos que lo que necesitan, por ejemplo, es un alojamiento estable”, explica Fernández.

Cuando esa alternativa no existe, algunas personas pueden pasar por un albergue o un alojamiento de emergencia para acabar regresando a la calle. A esto, según Arrels, se suman problemas de coordinación entre servicios sociales y salud, así como situaciones relacionadas con las salidas de centros penitenciarios o de jóvenes que cumplen 18 años y dejan de estar bajo la tutela de la Generalitat.

Falta de vivienda pública

La falta de vivienda pública y asequible es otro de los obstáculos. “Si no hay vivienda o hay pocas viviendas públicas o asequibles, es muy difícil que se pueda dar una respuesta a las personas que están en calle”, apunta Fernández.

El Ayuntamiento también defiende que la respuesta debe abarcar todo el recorrido, desde la prevención hasta la salida de los recursos. Gil señala que hay que “atender a las personas que están en este momento con una situación de sinhogar”, pero también “trabajar muy bien la prevención y trabajar también los elementos de salida”.

El objetivo, añade, es que las personas acompañadas por los servicios puedan “hacer un proyecto de vida totalmente normalizado más allá de la situación que los llevó a tener una situación de vulnerabilidad en un momento determinado”.

El temporal deja al descubierto las carencias

La llegada de un episodio de lluvias intensas vuelve a hacer visible la situación de quienes duermen en la calle. Durante el último episodio, el Ayuntamiento activó plazas extraordinarias ante la coincidencia de diferentes emergencias y la concentración de las precipitaciones en determinados puntos.

Pero esas plazas son temporales y se cierran cuando termina la alerta. “Pocas. No hay”, responde Fernández cuando se le pregunta por las alternativas disponibles para las personas que viven en la calle durante episodios como el actual.

Imagen de archivo de una persona en situación de calle en Barcelona Juan Lemus/Arrels Fundació

Desde Arrels recuerdan que los recursos de emergencia son necesarios cuando las condiciones meteorológicas empeoran, pero advierten de que no pueden convertirse en la respuesta habitual al sinhogarismo.

“El sinhogarismo no se puede atender únicamente con recursos de emergencia”, señala Fernández. Las plazas adicionales pueden permitir afrontar una noche de lluvia, pero no resuelven qué ocurre cuando termina el episodio meteorológico.

“Cuando se acaben estas lluvias, a lo mejor la semana que viene, continuará habiendo más de 2.000 personas en situación de calle”, advierte.

El reto de 2035

La Generalitat plantea 2035 como horizonte para erradicar el sinhogarismo en Catalunya. Para Arrels, el objetivo puede ser alcanzable, pero solo si existe un compromiso real y sostenido de todas las administraciones.

“Si hay voluntad y hay acuerdo político y hay acuerdo de país, sí que es realista”, sostiene Fernández. Para ello, reclama conocer los datos reales, aumentar los recursos y situar el sinhogarismo entre las prioridades de las políticas de vivienda. Desde Barcelona comparten la necesidad de utilizar ese horizonte como motor. “Que haya un objetivo ambicioso, como es el de erradicar el sinhogarismo al 2035, creemos que nos ha de servir como motor para avanzar rápido”, afirmó Gil.

Imagen de archivo de una persona en situación de calle en Barcelona Juan Lemus/Arrels Fundació

La teniente de alcaldía subraya además que nueve años pueden parecer un periodo largo, pero no lo son para quienes viven actualmente en la calle. “Con la vida de las personas que están viviendo en la calle y de los vecinos y vecinas también de nuestros barrios son muchos”, señaló.

35 medidas que deberán ser valoradas

El documento presentado por la Síndica de Greuges plantea 35 medidas que deberán ser valoradas por las instituciones y entidades antes de avanzar hacia un futuro Acuerdo de País contra el Sinhogarismo. Barcelona asegura que estudiará las propuestas y hará sus aportaciones, pero reclama que cualquier ley o pacto vaya acompañado de recursos.

“Más allá de compartir el diagnóstico y compartir la mirada, necesitamos que haya recursos que ayuden a las diferentes administraciones, especialmente el mundo local, a hacer frente a la situación de sinhogar”, defendió Gil.

Para Arrels, mientras tanto, la prioridad pasa por utilizar los nuevos recursos para crear alojamientos estables y mejorar la coordinación entre vivienda, salud y servicios sociales. El reto no es solo encontrar un lugar donde pasar una noche de lluvia, sino conseguir que, cuando termine el temporal, las personas que hoy duermen en la calle tengan una alternativa.

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