El gazpacho y el salmorejo son los reyes indiscutibles del verano, ideales para combatir las altas temperaturas de forma refrescante. Aunque comparten ingredientes básicos como el tomate y el aceite de oliva, sus texturas, acompañamientos y orígenes difieren notablemente.
En el caso del chef catalán Jordi Cruz, a través de sus redes sociales, ya ha compartido más de una vez dónde está el secreto para que el salmorejo salga perfecto y cautive el paladar de cada comensal.
Según el cocinero, consiste en utilizar una variedad de tomate concreta para darle un toque único. Como es habitual, la receta tradicional española se basa en tomate natural, pan, ajo, sal y aceite de oliva virgen extra.
Sin embargo, el catalán ha versionado esta sencilla receta para darle un sabor especial. Jordi explica que su salmorejo lleva tomate seco italiano, lo que hace que el sabor sea más intenso. “Es para tener algo más potente”, asegura.
Ingredientes
- 530 gramos de tomate maduro
- 300 gramos de tomate seco italiano
- 1 gramo de ajo
- 1 gramo de sal
- 3 o 4 gramos de vinagre de Jerez
- 130 gramos de miga de pan
- 13 gramos de pimiento verde
- 48 gramos de aceite de oliva
Elaboración
Limpiaremos los tomates, retiraremos el pedúnculo y los cortaremos a cuartos; pesaremos todos los ingredientes por separado.
Introducir hielo picado dentro del recipiente del robot de cocina con el que vas a triturar todos los ingredientes para poder prolongar el tiempo de triturado y que los ingredientes no se calienten.
La texturización del salmorejo la haremos en 3 pasos:
- Pondremos el tomate, el ajo, sal y el vinagre; trituramos a máxima velocidad hasta obtener una crema muy fina sin que suba la temperatura de los ingredientes.
- Incorporamos el pan, previamente congelado para ayudar a mantener la temperatura, y trituramos a máxima velocidad.
- Y, por último, incorporaremos el aceite de oliva poco a poco a velocidad media para que emulsione. Este paso es el más importante para dar un color vivo y atractivo al salmorejo.
Al momento de servirlo, hay quienes prefieren agregarle unos taquitos de jamón y huevo duro. En cambio, el catalán lo emplata en su restaurante con fresas y frambuesas. Ya depende del gusto del consumidor.
