El pan artesanal es una joya culinaria que ha pasado de ser un simple sustento a un producto valorado por su sabor, textura y tradición.
Es uno de los complementos más indispensables de las mesas y uno de los que más se disfrutan en sus diferentes versiones.
Además, cabe destacar que el pan es rico en carbohidratos, uno de los nutrientes más elementales de la dieta y uno de los responsables de aportar más energía a nuestro organismo.
Los hidratos de carbono juegan un papel fundamental a nivel cognitivo y digestivo, pero no solo eso: el pan es el alimento perfecto para conservar vitaminas B en nuestro organismo; y es que estas, al ser hidrosolubles, se disuelven fácilmente y las expulsamos muchas veces sin retener.
El truco para mantener el pan
No obstante hay que tener en cuenta que el pan horneado va perdiendo poco a poco su humedad, poniéndose duro y rancio. Por tanto, conservar el pan en casa de forma adecuada no solo evita el desperdicio alimentario.
Es una forma lógica de alargar la vida de este alimento en un estado óptimo de sabor y textura, sin que se ponga duro ni chicloso.
La asociación de panaderos Afexpan y los propios panaderos son los que han compartido en sus redes sociales que el mejor truco para conservar el pan es “usar una bolsa de algodón y si es posible, meter en una caja de madera o panera de barro”
Hay que tener en cuenta que en verano, el calor y la humedad aceleran el moho y el resecamiento del pan. El truco más eficaz (y tradicional) es: combinar una bolsa de tela natural (algodón o lino) con una panera ventilada —como una caja de madera o de barro sin esmaltar—.
El uso de la tela de algodón ayuda a absorber el exceso de humedad, por lo que evita el moho, permite respirar al pan y mantiene la corteza crujiente y la miga tierna.
Beneficios del pan
- Fuente de energía natural. Debido a su alto contenido de hidratos de carbono, es la fuente principal de energía para el organismo y, especialmente, para el cerebro.
- Rico en nutrientes esenciales. Aporta vitaminas (B6 y B2) y minerales como hierro, magnesio, potasio y ácido fólico.
- Regulación del azúcar y salud para diabéticos. Sus componentes ayudan a evitar que suban los niveles de azúcar en la sangre, lo que lo convierte en un alimento ideal para personas con diabetes.
- Mejora la digestión. Gracias a su contenido en fibra (presente tanto en el pan blanco como en el integral), ayuda a regular el tránsito intestinal y combatir el estreñimiento.
- Variedad inclusiva. Existen múltiples tipos de pan que permiten su consumo incluso a personas con alergias o intolerancias.
- Aliado en las dietas. Su consumo moderado (unos 100 gramos diarios) ayuda a cubrir necesidades nutricionales, facilitando la constancia en una dieta e incluso ayudando a mantener o reducir el peso con mayor facilidad.
- Prevención de enfermedades. Su proteína vegetal ayuda a prevenir enfermedades crónicas como la obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares o neurodegenerativos.
- Salud celular y mental. Contiene propiedades antioxidantes que frenan el envejecimiento celular, además de fortalecer el sistema nervioso y mejorar la concentración.
