En España, la gastronomía es uno de los pilares fundamentales y más destacables. Es una de las mejores del mundo, gracias a su diversidad y a los productos de alta calidad y la mezcla de tradición y vanguardia de los grandes cocineros.
Uno de los platos más típicos, tradicionales y clásicos son las albóndigas, unas bolas de carne o pescado cocinadas con una base de ajo, cebolla y perejil o, en ocasiones, tomate que las hace un plato único. Estas se caracterizan por ser cocinadas fritas y luego cocinadas con una salsa rica.
En este contexto, Pepi, la abuela cocinera que comparte sus recetas a través de YouTube, trae sus albóndigas de bonito a la sidra. Un manjar único, que se aleja de las tradicionales albóndigas de toda la vida.
Las albóndigas de la abuela Pepi
Para preparar estas deliciosas albóndigas, la abuela Pepi utiliza bonito del norte bien limpio, específicamente los lomos sin piel ni espinas. Uno de sus primeros trucos consiste en limpiar meticulosamente el pescado retirando todas las tiras blancas, que son nervios que no sirven para nada.
Una vez limpio, el bonito se sazona primero con sal y un poco de pimienta negra. En el caso de Pepi, explica que prefiere salarlo bien en este momento porque, al llevar cebolla y manzana, la mezcla tiende a ser más dulce, por lo que la sal inicial equilibra perfectamente los sabores.
Tras amasar el bonito con la sal y la pimienta, se incorporan los ingredientes húmedos y aromáticos: cebolla pequeña previamente pochada y manzana cruda triturada sin pochar.
Para que la masa ligue mejor, se añaden dos huevos enteros. Ahora, en lugar de utilizar harinas de trigo tradicionales, añade un poco de harina de anacardos crudos y sin sal, los cuales muele previamente en la Thermomix.
Esto ayuda a cohesionar la masa y convierte la receta en una opción ideal para celíacos o personas bajo regímenes sin trigo. Además, si se preparan bolitas de manzana para el acompañamiento, los trozos de manzana sobrantes de ese proceso se aprovechan e incorporan directamente a la masa de las albóndigas.
Una vez lista la mezcla, se moldean las albóndigas de un tamaño normal o más bien pequeñitas y se pasan por la sartén con un poco de aceite para marcarlas y sellarlas ligeramente.
La clave de la receta
Inmediatamente después, se trasladan a la famosa salsa roja de la abuela Pepi, elaborada con tomate, zanahoria, pimiento y cebolla, todo bien pasado por el pasapurés. Y, posteriormente, se riegan con un buen chorro de sidra asturiana.
Se deja cocinar destapado durante unos momentos para que el alcohol se evapore y, a continuación, se tapa la cazuela para que cueza únicamente unos pocos minutos.
Ahora bien, la clave de la receta de la abuela Pepi para que las albóndigas queden espectaculares radica en controlar estrictamente el tiempo de cocción, ya que el bonito, cuanto más tiempo cueza, más duro queda, por lo que una cocción muy breve es el secreto absoluto para mantener la carne sumamente tierna y jugosa.
