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Con el regreso a la rutina, comienzan los platos caseros para hacer un poco de detox tras las comidas copiosas del verano. Una de las recetas que más comienza a elaborarse con el fin de esta época y la llegada del otoño es el caldo de verduras.

Tal y como ha explicado Jordi Cruz, el caldo de verduras es perfecto para cuando el cuerpo pide un respiro, haya malestar digestivo, hinchazón o un cuadro gripal.

Elaborar un caldo de verduras que no solo sea sabroso, sino también terapéutico, requiere un enfoque que se asemeja más a una infusión medicinal que a una sopa convencional.

Selección de verduras

Este caldo admite las verduras que tengas en casa, aunque algunas de las más recomendadas son la zanahoria, el puerro, el apionabo, la chirivía y la col.

Para aprovechar mejor sus nutrientes, lo importante es cortarlas en trozos muy pequeños, ya que así liberan más fácilmente sus propiedades en el agua.

Este detalle no es estético, sino funcional, ya que un corte fino aumenta la superficie de contacto con el agua, facilitando una extracción mucho más eficiente de los micronutrientes, vitaminas y minerales presentes en el tejido vegetal.

Además, Jordi Cruz apuesta por una buena cantidad de verduras para conseguir un caldo sabroso sin hacerlo pesado.

Una referencia puede ser 1,5 kilos de verduras por cada 2,5 litros de agua. Para sazonarlo, se pueden añadir 10 gramos de sal por litro de agua y un poco de salsa de soja blanca, que aporta sabor manteniendo el color del caldo.

La cocción

Primero se lleva todo a ebullición y, después, se baja el fuego para mantener una cocción suave durante una hora y cuarto. De esta manera, las verduras van aportando sus nutrientes y sabor al caldo de forma progresiva.

El método de cocción es crítico para preservar las propiedades de los ingredientes. El proceso comienza llevando la mezcla a un hervor inicial; sin embargo, una vez alcanzado este punto, se debe reducir la intensidad del fuego de inmediato. El caldo debe mantenerse a suaves borbotones durante una hora y cuarto.

Esta temperatura suave es esencial, ya que permite que los componentes beneficiosos se "infundan" en el agua de manera gradual, respetando la integridad de las vitaminas y minerales que podrían degradarse con un calor excesivo y violento. Al final del proceso, el resultado es un líquido ligero pero profundamente nutritivo.

Un caldo ligero y nutritivo

El resultado es un caldo ligero, hidratante y rico en minerales, que puede resultar especialmente agradable cuando se busca una preparación suave y fácil de tomar.

Además, por su contenido en verduras y agua, puede contribuir a una alimentación equilibrada y ayudar a combatir la sensación de pesadez.