Cuando aprieta el calor, ponerse delante de los fogones puede convertirse en el último plan que apetece. En verano, muchas cenas terminan resolviéndose con un gazpacho, una ensalada rápida o alguna conserva de la despensa. Pero comer ligero no significa renunciar a platos sabrosos y diferentes.
La creadora de contenido gastronómico Loli Domínguez, residente en Valencia, propone una alternativa sencilla: preparar calabacín al ajillo en menos de 15 minutos. Una receta rápida, económica y perfecta para aprovechar una de las verduras más habituales de la temporada.
El truco para que el calabacín no quede aguado
Uno de los principales problemas al cocinar calabacín es su elevado contenido en agua. Si no se cocina correctamente, puede terminar demasiado blando y con una textura poco agradable.
El truco que recomienda la cocinera es muy sencillo: la sal debe incorporarse al final de la elaboración. Añadirla desde el principio favorece que la verdura pierda agua durante la cocción, lo que puede hacer que los trozos queden demasiado blandos y terminen prácticamente cocidos en su propio jugo.
Al esperar hasta el último momento, el calabacín conserva mejor su estructura y mantiene una textura más firme y apetecible.
Ingredientes
- 2 calabacines
- 3 dientes de ajo
- 2 cucharadas de perejil fresco picado
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- Pimienta negra, opcional
Cómo preparar el calabacín al ajillo
Comienza calentando el aceite de oliva en una sartén amplia a fuego medio. Mientras tanto, lava los calabacines, córtalos longitudinalmente y después trocéalos en rodajas gruesas para conseguir piezas con forma de media luna.
Cuando el aceite esté caliente, incorpora el calabacín y aumenta ligeramente la temperatura. Tapa la sartén y deja que se cocine durante aproximadamente 10 minutos, removiendo de vez en cuando para que todas las piezas se hagan de manera uniforme.
Mientras tanto, aprovecha para picar muy finos los dientes de ajo y el perejil.
Cuando el calabacín esté tierno, añade ambos ingredientes a la sartén. Ahora sí es el momento de incorporar la sal y, si quieres, un poco de pimienta negra recién molida. Remueve bien y cocina durante un par de minutos más, hasta que el ajo desprenda su aroma y el conjunto quede bien integrado. Es importante vigilar la temperatura para evitar que el ajo se queme y aporte un sabor amargo.
Una receta ligera que admite muchas combinaciones
Además de rápida, esta preparación es una buena opción para los días de calor. El calabacín destaca por su elevado contenido en agua y su bajo aporte calórico, por lo que resulta adecuado para elaborar cenas ligeras sin renunciar a las verduras.
Y si buscas un plato más completo, puedes acompañarlo de numerosos ingredientes. Un huevo poché es una opción especialmente interesante, ya que la yema puede convertirse en una especie de salsa para el calabacín.
También combina muy bien con anchoas, atún, gambas o pollo a la plancha. Para una alternativa vegetal, puedes añadir tofu marinado. Con una rebanada de pan integral como acompañamiento tendrás una cena sencilla, nutritiva y mucho más apetecible que recurrir cada noche a los mismos platos fríos.
