El caldo de huesos no es una tendencia pasajera. Se trata de una preparación tradicional que ha recuperado protagonismo gracias a su aporte nutricional y a su carácter reconfortante. Por su contenido en colágeno, minerales y aminoácidos, se considera un alimento de gran valor nutricional y al que se le atribuyen diferentes beneficios para el organismo.
Su elaboración requiere una cocción prolongada, un proceso que permite extraer de los huesos parte del colágeno, los minerales y las proteínas. De esta manera, el caldo puede contribuir al cuidado de los huesos, las articulaciones y el sistema digestivo.
Por eso, si se quiere obtener un caldo de huesos completo y aprovechar al máximo sus propiedades, la clave está en dedicarle tiempo y respetar una cocción lenta y prolongada.
Propiedades del caldo de huesos
Entre sus componentes destacan minerales esenciales como el calcio, el magnesio, el potasio y el fósforo, nutrientes que participan en el mantenimiento de unos huesos y dientes fuertes y en el correcto funcionamiento del sistema óseo.
Asimismo, esta preparación contiene colágeno y gelatina, sustancias relacionadas con el mantenimiento de la piel, el cabello, las uñas y las articulaciones. En el caso del colágeno, además, contribuye a conservar la firmeza y elasticidad de la piel y se ha relacionado con una menor visibilidad de la celulitis.
La receta de María Lo
- 8 litros de agua
- 1 nabo mediano
- ¼ trasero de gallina
- 2 ramitas de apio
- 2 trozos de pecho de ternera
- 2 huesos de rodilla de ternera
- 1 hueso salado de cerdo
- 1/2 pie de cerdo
- 1 hueso de jamón
- 1 puerro
- 2 zanahorias
- 1 chirivía
- 1/4 col (opcional)
- 2 huesos de caña con tuétano
- 1 tira de espinazo de ternera
Proceso de elaboración
El proceso comienza lavando y pelando las verduras para, después, introducirlas enteras en una olla junto con las carnes y los huesos. Se cubre todo con agua y, cuando comienza a hervir, se retiran con una cuchara las impurezas que aparecen en la superficie.
A continuación, se cocina a fuego medio-bajo, manteniendo un hervor suave durante 8-10 horas. Esta cocción prolongada permite extraer los nutrientes de los huesos y las carnes. Una vez listo, se retiran los ingredientes y se filtra el caldo con un colador fino.
Por último, se deja templar y se guarda en la nevera hasta el día siguiente. Al enfriarse, la grasa se solidifica en la superficie y puede retirarse fácilmente, aunque también se puede conservar una pequeña cantidad para potenciar el sabor.
