Publicada

Ha llegado a Sabadell oh! Tomate, un polémico local de restauración que sobrevive vendiendo comida rápida, bollería congelada y atendiendo mal a sus clientes. La macropanadería abrió a finales de agosto en La Rambla de la capital vallesana, en un local de 216 metros cuadrados que durante 50 años regentó el atleta Josep Molins con su tienda Intersport.

El inmueble donde se encontraba –entre los números 111-113– fue demolido para acoger un edificio de viviendas de obra nueva con un local comercial en los bajos, que desde hace unas semanas ocupa oh! Tomate.

El nuevo oh! Tomate de La Rambla de Sabadell GALA ESPÍN

“Se trata de una ubicación con recorrido que sigue demostrando su capacidad para atraer actividad y nuevas propuestas de comercio y restauración. Porque hay ejes que, lejos de perder relevancia, siguen evolucionando con la ciudad”, expresan fuentes de aRetail, la consultora inmobiliaria encargada de la operación comercial.

Detrás del controvertido negocio se encuentra el empresario chino Qinju Wu, administrador único de la sociedad. La empresa se denomina Grup Tomate Cerdanyola SL y fue constituida en octubre de 2024.

Cinco locales en dos años

Además de los cafés, smoothies y bocadillos, otra de sus “especialidades” son los fritos: aros de cebolla, alitas de pollo, churros, patatas… Todos ellos se anuncian en pantallas luminosas donde también pueden encontrarse hamburguesas, kebabs, sándwiches, perritos calientes, tequeños… con una estética similar a la de un local de fast food.

Se trata de un híbrido entre un bar, una cafetería, un restaurante y una panadería, pero bajo una política low cost difícil de mantener para los negocios de restauración cercanos. Además, todos sus establecimientos cuentan con servicio de delivery.

El nuevo oh! Tomate de La Rambla de Sabadell GALA ESPÍN

En menos de dos años, oh! Tomate concentra cinco locales en la provincia de Barcelona: cuatro en el Vallès Occidental –Sabadell, Terrassa, Cerdanyola del Vallès y el centro comercial Baricentro, en Barberà del Vallès– y otro en Vilanova i la Geltrú, en la comarca del Garraf.

Mala fama

Lo llamativo de su expansión es que el negocio acumula decenas de comentarios negativos en Google. Los clientes destacan especialmente la baja calidad de sus productos, la mala atención recibida y los tiempos de espera.

“La tortilla es de supermercado y el café no vale nada. Casi me lo tiran encima. No volveré nunca más”, expresa un cliente de Sabadell a Metrópoli. “Entiendo que atender a tanta gente y lidiar con tantas personas es agotador, pero no puede ser que la persona que esté en caja sea tan amargada y hable tan mal, tratando como perros a los demás”, apunta otro.

“Los precios pueden engañar y tentar, pero lo que sirven no está bueno. Los cafés están mal hechos, y mira que es sencillo. Ni voy a hablar de las aceitunas con un sabor horrible, ni de lo demás”, puede leerse en otro comentario publicado por una clienta.