En todas las épocas del año y en todos los lugares del mundo, el arroz blanco se presenta como una guarnición ideal para acompañar platos clásicos de carne o pescado, e incluso para preparar ensaladas frescas.
Se trata, además, de una elaboración fácil, ligera y rápida de preparar. Sin embargo, conviene prestar atención durante la cocción, porque cualquier pequeño descuido puede hacer que el arroz termine demasiado cocido, se pegue al recipiente o quede excesivamente duro.
Cocineros de reconocido prestigio como Juanjo López (La Tasquita de Enfrente), Quique Dacosta y Luis Arrufat han compartido algunos de sus consejos para conseguir un arroz blanco mucho más sabroso. Uno de los puntos en los que coinciden es que no conviene cocinarlo únicamente con agua, sino utilizando caldo.
Arroz blanco en una imagen de archivo
El caldo marca la diferencia
La explicación está en que el arroz absorbe buena parte del líquido empleado mientras se cocina. Cuando se utiliza únicamente agua, el resultado puede quedar insípido; en cambio, un caldo con intensidad permite que el grano absorba sus matices, aromas y sabor.
Para poner en práctica este método, se puede comenzar pelando 3 dientes de ajo y dorándolos suavemente en una cazuela con un poco de aceite de oliva. A continuación, se incorporan 2 hojas de laurel junto con el arroz, preferiblemente de grano redondo, y se remueve aproximadamente durante un minuto para que absorba los aromas antes de añadir el caldo ya caliente.
A partir de esta preparación básica, algunos chefs aconsejan incorporar otros pequeños detalles, como agregar una cantidad reducida de mantequilla al terminar la cocción para conseguir una textura más cremosa y suave, o añadir un chorrito de aceite de oliva si se busca un acabado más tradicional.
Después de cocinarlo durante unos 18 minutos a fuego medio y dejarlo reposar otros cinco minutos, basta con retirar los dientes de ajo y las hojas de laurel antes de llevarlo a la mesa. Un cambio aparentemente sencillo que permite mejorar notablemente una receta habitual y convertir una simple guarnición en un plato mucho más apetecible.
Arroz blanco en una imagen de archivo
El consejo del cocinero catalán
Por su parte, el chef catalán Jordi Cruz señala dos aspectos fundamentales para conseguir un buen arroz: lavarlo correctamente y cocinarlo a una temperatura elevada. Aunque, por encima de todo, lo importante es acertar con el punto de cocción para evitar que quede duro o demasiado hecho.
El proceso comienza lavando cuidadosamente el arroz, un paso esencial para obtener granos más limpios y separados entre sí. Para conseguirlo, hay que enjuagarlo varias veces y cambiar el agua después de cada lavado hasta observar que sale prácticamente transparente.
Según explica el propio cocinero, es recomendable lavar el arroz repetidamente y desechar el agua hasta conseguir que esté lo más limpia posible. Lo aconsejable es realizar al menos dos o tres lavados. Una vez que el agua pierde gran parte de su turbidez, se escurre el arroz antes de continuar con la cocción.
