La pizza es uno de esos platos que apetece incluso cuando no hay tiempo para ponerse a preparar una masa, esperar a que fermente o encender el horno durante demasiado tiempo.
María, nutricionista, tiene una alternativa mucho más rápida para esos días: sustituir la masa tradicional por una tortilla de trigo.
“Cuando quiero algo parecido a una pizza pero no quiero complicarme, utilizo una tortilla de trigo, tomate y mozzarella. En pocos minutos queda fina y crujiente”, explica.
Para una unidad emplea una tortilla de trigo, unos 100 gramos de tomate triturado y 60 gramos de mozzarella. A partir de ahí, la receta admite prácticamente cualquier ingrediente.
Tortillas de trigo en una imagen de archivo
El truco está en no poner demasiado tomate
Uno de los errores que María intenta evitar es sobrecargar la base.
“Una tortilla es mucho más fina que una masa de pizza. Si ponemos demasiado tomate, se humedece y pierde el punto crujiente”, señala.
Por eso reparte una capa fina de tomate, dejando incluso un pequeño margen en los bordes. Después añade mozzarella bien escurrida.
“También es importante quitarle toda el agua posible al queso. Cuanta menos humedad añadamos, mejor queda la base.”
Tomate y mozzarela en una imagen de archivo
La tortilla también importa
No todas las tortillas de trigo se comportan exactamente igual. María prefiere las que tienen un tamaño medio y no son excesivamente gruesas.
“Si la tortilla es demasiado fina, puede tostarse antes de que se funda bien el queso. Y si es muy gruesa, el resultado se parece menos a una pizza crujiente", cuenta.
También puede utilizarse una tortilla integral. “No cambia demasiado la elaboración. Lo importante es vigilar la cocción porque algunas se doran más rápido que otras", explica.
Antes de añadir los ingredientes, incluso se puede calentar la tortilla durante unos segundos para que empiece a perder humedad y quede todavía más crujiente.
Airfryer en una imagen de archivo
Sartén, horno o airfryer
La receta puede hacerse de varias maneras. En sartén, María recomienda colocar la tortilla a fuego medio, repartir los ingredientes encima y tapar durante unos minutos para conseguir que el queso se funda.
En la airfryer, puede cocinarse hasta que los bordes estén dorados y la mozzarella fundida: “Es una de esas recetas en las que hay que mirar más el aspecto que el reloj, porque cada aparato calienta de forma diferente".
Orégano, champiñones, cebolla, pimiento o unas hojas de rúcula al final permiten variar el resultado sin complicar la preparación.
“La gracia está en que con tres ingredientes tienes la base y luego puedes aprovechar lo que haya en la nevera".
Lo ideal, a su parecer, es complementar la base con verduras y algún alimento con un alto aporte proteico.
