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El pan forma parte inseparable de la mesa en la mayoría de hogares. Sin embargo, conseguir que mantenga su frescura, su miga esponjosa y esa corteza crujiente pasadas unas horas se convierte a menudo en todo un reto cotidiano.

Evitar que las barras u hogazas terminen duras como una piedra es más sencillo de lo que parece si se aplican las pautas adecuadas desde el momento de la compra.

Moncho López, experto panadero al frente de Levaduramadre Organic Bakery, señala que "la conservación idónea empieza en el propio proceso de elaboración".

El mejor pan de pagès de Catalunya, que está en Barcelona / RRSS

Piezas artesanales

"Las piezas artesanales elaboradas de manera manual y con masa madre aguantan en perfectas condiciones durante mucho más tiempo que los productos industriales", argumenta.

La razón, sostiene, estriba en las levaduras artificiales, que generan un gran volumen con mucha superficie expuesta a la evaporación, acelerando así la pérdida de humedad y endureciendo el producto a las pocas horas.

Transpiración natural

Una vez en casa, el almacenamiento correcto es clave. La recomendación fundamental de los expertos es no meter nunca el pan en la nevera, ya que las bajas temperaturas aceleran el deterioro de la miga.

"Lo ideal es recuperar las costumbres tradicionales y conservarlo en una bolsa de tela, en una caja de madera o en una bolsa de papel, en un ambiente seco para permitir que la pieza respire", asume el panadero.

Congelación adecuada

Respecto al congelador, no todas las piezas responden de la misma manera. El pan procedente de masas previamente congeladas no debe volver a congelarse para no romper la cadena de frío.

Un panadero hornea pan artesano en Barcelona / ARCHIVO

Por el contrario, los panes artesanos horneados tras su debida fermentación se pueden congelar sin inconveniente, siempre que se tomen precauciones contra la pérdida de humedad.

"Para ello conviene guardarlo en bolsas de plástico específicas bien cerradas y dividir la pieza en porciones adaptadas al uso posterior, colocando papel de horno entre rebanadas para evitar que se peguen", destaca Moncho.

El truco para descongelar

A la hora de consumirlo, el profesional informa de que la forma de descongelar marca la diferencia.

Aunque dejarlo a temperatura ambiente es una opción si se cuenta con tiempo, los especialistas desaconsejan rotundamente el uso del microondas, ya que altera la estructura interna y deja la miga con una textura chiclosa.

La alternativa más eficaz para disfrutar de un pan impecable es pasar las porciones directamente del congelador a la tostadora, al horno o a la sartén, devolviendo así el toque crujiente a la corteza y manteniendo el interior tierno como recién salido del obrador.

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