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El distrito de Gràcia tendrá un nuevo equipamiento que, a su vez, reconvertirá uno de los emblemáticos edificios que resisten al paso del tiempo. Se trata de la antigua masía de Can Trilla, una finca ubicada en la calle Gran de Gràcia, que pasará a tener una segunda vida tras su cierre en 2022.

En la actualidad, el recinto continúa sin actividad y, gracias a la aprobación de un plan integral para reformarlo, se transformará en un centro de salud mental propiedad de la asociación de carácter privado AREP Per La Salut Mental.

Pese a esta iniciativa, lo cierto es que el proyecto que está encima de la mesa prevé unas obras con un plazo de ejecución de cuatro años desde que se decrete la luz verde definitiva. Por lo tanto, hasta --al menos-- el año 2030 no estará terminado.

Reforma integral

La rehabilitación de Can Trilla comprende una remodelación estructural completa: implicará el derrumbe del claustro y el garaje, además de una construcción adicional de dos plantas.

El consistorio municipal aprobó el plan integral especial para regular la antigua masía el pasado mes de julio, y la hoja de ruta contiene el cambio actual del uso destinado, por lo que pasará de equipamiento religioso a equipamiento asistencial.