Publicada

El alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, ha empezado a modular su discurso histórico contra la okupación.

Lo ha hecho tras reunirse este lunes, 26 de enero, con vecinos del barrio de Sant Roc, mayoritariamente de etnia gitana. Los mismos que, días atrás, cortaron una carretera para reclamar más seguridad en la zona. Y los responsables de que este martes se volviese a interrumpir el tráfico en la vía.

Protesta por la inseguridad

El clima en esta zona de Badalona es tenso. La protesta, que se presentó públicamente como una reivindicación general por la inseguridad, tenía como principal foco el asentamiento situado bajo la C-31, al que los vecinos vinculan episodios de conflictividad, robos y altercados.

Los residentes exigieron a la Generalitat de Catalunya que se hiciera cargo del problema y defendieron las actuaciones de Albiol. "Bastante hace el alcalde. Necesita papeles para echar a los del B9 y no podemos esperar. Necesitamos que los saquen de aquí ya", expresaron los manifestantes.

Los vecinos de Sant Roc cortan la C-31 en Badalona Cedida a Metrópoli

Tras la primera movilización, Albiol se desplazó al barrio para mantener un encuentro directo con los vecinos. Durante esa reunión, el alcalde trasladó un mensaje poco habitual en su trayectoria política --aunque el gobierno municipal defiende que se ha posicionado de la misma manera desde el principio--: reconoció que parte de los propios vecinos con los que se reunía viven o han vivido en situación de okupación, pero dejó claro que su objetivo no es actuar contra ellos.

Según explicó el dirigente, su prioridad es “erradicar la okupación violenta y conflictiva”, diferenciándola de otras realidades habitacionales y asegurando que no va “contra ellos”.

Su posición "literal"

En declaraciones a Metrópoli, el propio Albiol ha querido precisar el mensaje que trasladó en el encuentro:

Nosotros vamos en contra de la okupación conflictiva. Nuestra prioridad no son las personas que no pueden pagar el alquiler o la hipoteca y no crean problemas con los vecinos. Vamos contra la okupación conflictiva”, afirma el alcalde, que ha subrayado que esa fue su posición “literal” ante los vecinos de Sant Roc.

Según ha insistido el dirigente popular, el Ayuntamiento no actuará contra quienes ocupan una vivienda por necesidad y sin generar conflictos, y centra su acción municipal en aquellos casos que generan problemas de convivencia y seguridad.

Los Mossos d'Esquadra en el asentamiento de la C-31 tras la pelea Metrópoli - Ángela Vázquez

Refuerzo policial

Además, este lunes el Ayuntamiento anunció un refuerzo policial en la zona, con más presencia de Guardia Urbana y coordinación con Mossos d’Esquadra, una medida que los vecinos de Sant Roc venían reclamando desde hace tiempo.

Un refuerzo que llega en un contexto de alta tensión social en el barrio. El Ejecutivo local trata, a todas luces, también de mediar para evitar enfrentamientos entre distintos colectivos que conviven en la zona, con el objetivo de calmar los ánimos y evitar que la situación derive en incidentes más graves.

Brecha vecinal

El giro de discurso no ha pasado desapercibido en otros barrios colindantes como El Remei, donde parte del vecindario --mayoritariamente no gitano-- denuncia que lleva años alertando de problemas de inseguridad vinculados al entorno del edificio B9 y otras zonas degradadas, sin que sus quejas hayan tenido una respuesta política comparable.

Albiol en su reunión con los vecinos de Sant Roc Xavier García Albiol

Llevamos años pidiendo lo mismo y nunca se nos ha escuchado”, han lamentado a este medio vecinos de la zona, que perciben ahora un trato desigual por parte del gobierno municipal.

Consideran que la reacción del alcalde llega solo después de una protesta visible y organizada, y cuestionan que el Ayuntamiento actúe cuando la presión social viene de determinados colectivos.

Distinciones explícitas

La reunión de Sant Roc marca así un punto de inflexión en el relato de Albiol sobre la okupación, una de las banderas políticas que ha utilizado durante años.

El alcalde introduce así distinciones explícitas entre distintos tipos de okupación, un matiz que abre interrogantes sobre si se trata de un cambio de enfoque real o de una estrategia coyuntural en un barrio clave desde el punto de vista electoral.

Noticias relacionadas