El Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs ha puesto en marcha una ambiciosa hoja de ruta para transformar el polígono industrial Montsolís.
Tal y como ha podido saber Metrópoli, el proyecto cambiará radicalmente el aspecto y los usos de la zona. El polígono cuenta con una extensión de 25,72 hectáreas y 216 parcelas. Un enclave estratégico en el margen derecho del Besòs que se despedirá los próximos años de décadas de desinversión y degradación.
Render del futuro polígono de Montsolís
El nuevo Plan Especial Urbanístico (PEU), al que ha tenido acceso este medio, se redactó en septiembre de 2025 y busca romper el "círculo vicioso" de naves obsoletas y calles convertidas en parkings logísticos al aire libre.
Adiós al caos logístico
La situación actual es de parálisis: el consistorio activó en octubre de 2024 una suspensión de licencias para estudiar este plan, tras detectar que las fábricas manufactureras estaban siendo sustituidas masivamente por almacenes logísticos.
La meta es equilibrar los usos y proteger el suelo industrial frente a una "logistificación" que amenaza con desertizar la zona de valor añadido.
La avenida del Ferrocarril número 7, con la nueva promoción de pisos / CEDIDA
El polígono de los 'Cash & Carry'
Para empezar, el diagnóstico técnico del plan revela una anomalía preocupante: el 51,58% de las actividades actuales pertenecen al sector del comercio mayorista y la logística.
Esta cifra duplica la media del resto de polígonos del área metropolitana de Barcelona, que apenas llega al 36,5%. Estos negocios, conocidos como Cash & Carry, generan un movimiento constante de camiones y furgonetas que la infraestructura viaria actual no puede absorber.
Nuevas condiciones de infraestructura
Para frenar este impacto, el PEU establece condiciones severas para las nuevas licencias: los locales deberán tener una fachada mínima de 24 metros para facilitar las maniobras internas.
Además, la calle de acceso debe medir al menos 15 metros de ancho, una medida que busca evitar el colapso de las aceras y el tráfico en doble fila.
Un refugio para la 'Industria 4.0'
El gobierno municipal de Filo Cañete no quiere que Montsolís sea solo un lugar de paso de mercancías, sino un polo de innovación.
Actualmente, la intensidad de innovación en el polígono es de apenas un 2,5%, una de las más bajas de la zona. En esta línea, el plan incentiva la recuperación de los "sistemas de producción" (metalurgia, alimentación, artes gráficas) que han perdido peso frente a los almacenes.
El objetivo estratégico es que la industria y la producción vuelvan a representar, al menos, una tercera parte del polígono (33,33%).
Por ello, se busca atraer empresas que generen empleos estables y retengan talento, aprovechando la centralidad de Montsolís y su conexión directa con Barcelona.
Control a los Centros de Datos
El plan también pone la lupa sobre los Centros de Procesamiento de Datos (CPD). Aunque la Generalitat de Catalunya aprobó en marzo de 2025 una estrategia para atraer estas inversiones, Sant Adrià quiere evitar que estas infraestructuras "sequen" la potencia eléctrica necesaria para otras industrias o viviendas. Son actividades, según el documento, que ocupan mucha superficie pero generan muy pocos puestos de trabajo.
Bajo la nueva normativa, solo se admitirán CPD que no superen los 5 MW de potencia y los 2.500 metros cuadrados de superficie de techo. Además, para evitar que las calles se conviertan en pasillos de muros ciegos y opacos, estos centros deberán mantener una distancia mínima de 250 metros entre ellos.
El carrer de Balmes como eje cívico
El gran protagonista de la transformación es la calle de Balmes, con 30 metros de ancho. Este eje, que cuenta con la estación de metro de La Verneda (L2), dejará de ser una vía industrial degradada para convertirse en un vial de carácter cívico. El proyecto incluye la creación de carriles bici, la mejora del arbolado y la limitación de actividades molestas.
En esta vía se prohíbe específicamente la instalación de nuevos comercios mayoristas, empresas de transporte o centros de datos. La idea es potenciar actividades que requieran mayor afluencia de personas y generen una calle con más vida, fomentando la movilidad a pie que hoy es residual.
Urbanismo feminista y seguridad
Uno de los puntos más innovadores es la aplicación de la perspectiva de género. El polígono es actualmente un entorno masculinizado donde solo el 29% de los trabajadores son mujeres, concentradas mayoritariamente en tareas administrativas.
Además, el diseño actual, con aceras estrechas de apenas un metro y poca iluminación, genera una alta percepción de inseguridad.
El plan propone erradicar los "puntos negros", mejorar la iluminación en puentes y pasarelas y activar solares vacíos.
También se plantea la creación de servicios de proximidad, como guarderías dentro del propio polígono, para facilitar la conciliación de las trabajadoras.
La limpieza de la Avenida del Ferrocarril
La avenida del Ferrocarril es actualmente el punto crítico: un vial sin asfaltar en varios tramos que se ha convertido en un foco de vertidos ilegales de residuos. La barrera de las vías del tren y su configuración como 'cul de sac' (callejón sin salida) han favorecido el abandono y el incivismo.
El PEU veta la apertura de bares, restaurantes y comercios mayoristas en esta avenida hasta que no se recupere su calidad urbana.
El objetivo es "recoser" este espacio residual y transformarlo en un vial digno, eliminando la sensación de marginalidad que hoy proyecta sobre el barrio de La Catalana.
Fechas y plazos
El plan no es una obra de un día, sino una carrera de fondo. El documento de septiembre de 2025 marca el inicio de una transformación que se evaluará cada cuatro años.
Aunque las restricciones de uso para nuevas licencias entran en vigor de forma inmediata tras la aprobación, el horizonte para ver un polígono totalmente renovado es de 10 años --hasta 2035--.
Este periodo decenal es el que el Ayuntamiento considera necesario para que la rotación natural de empresas y la caducidad de licencias antiguas permitan que el nuevo modelo gane terreno.
A corto plazo, el primer paso será la creación de un Censo de Actividades actualizado y un órgano de gestión para controlar estrictamente que ninguna nueva nave vulnere las reglas de convivencia y sostenibilidad impuestas por Sant Adrià.
