Ofensiva contra el ocio nocturno en L’Hospitalet. En menos de un año se han precintado 16 bares musicales por incumplimiento de la normativa. Según confirman fuentes municipales a Metrópoli, todos ellos acumulaban una larga lista de irregularidades de carácter sanitario, administrativo y penal.
Son cierres temporales, pero representan un primer paso frente a la impunidad con la que muchos negocios de este tipo operan en el municipio.
Acabar con la impunidad
Los bares frecuentados en su mayoría por clientes de origen latino lo tienen cada vez más difícil en L’Hospitalet. La Guardia Urbana puso en marcha el año pasado el Pla Nautilus, un operativo coordinado con los Mossos d’Esquadra y los equipos municipales de sanciones, área jurídica, disciplina urbanística, convivencia y salud, para abordar la conflictividad que se genera en la ciudad.
“Nos reunimos cada dos semanas para trabajar sobre estos locales, ya sean bares, peluquerías o negocios de otro tipo”, apunta Jesús Husillos, teniente de alcalde de Seguridad en L’Hospitalet y presidente del grupo de trabajo.
Imagen de archivo de una operación policial en un municipio de Barcelona
El Ayuntamiento manda así un mensaje claro a los infractores: “En L’Hospitalet no hay espacio para la impunidad”, afirma Husillos. Vista la efectividad del plan, desde el gobierno confirman que se mantendrá mientras persista la problemática en la ciudad. “Mientras haya un local que genere problemas a los vecinos del entorno, continuaremos con ello”, promete.
Para lograrlo, el equipo municipal ha diseñado un enfoque más estructurado que coordina distintos ámbitos de actuación. “Las respuestas tradicionales tenían limitaciones, así que decidimos organizarnos de otro modo, con un espacio disciplinar que de manera clara maximiza los resultados”, señala Husillos.
Infracciones más comunes
La mayoría de locales precintados comparten un denominador común: el ruido. Instalan aparatos musicales inadecuados para el espacio, lo que provoca molestias graves a los vecinos. Además, señala Husillos, retiran los limitadores de sonido para que los altavoces suenen más fuertes. Otra de las infracciones más comunes es el incumplimiento reiterado del aforo permitido.
“Para que un local acabe cerrado, se tienen que acreditar varias irregularidades o una reiteración en el comportamiento”, apunta el teniente de Seguridad. Hablamos, por lo tanto, de un proceso largo. “Desde que se detectan las infracciones hasta que se precinta el local transcurre un mínimo de entre cuatro y seis meses”, añade.
Durante el desarrollo del Pla Nautilus se ha detectado que tras muchos de los locales se esconde un mismo propietario. “La sanción, sin embargo, se aplica al local, no al titular”, aclara Husillos.
Peleas con amputaciones
El caso más polémico fue el del bar Luna Sky, en el barrio de Collblanc. En marzo del año pasado, una pelea entre varias personas en el interior del local terminó con una de ellas con la mano amputada. Los Mossos d’Esquadra detuvieron horas después a tres implicados en el altercado, que habían huido a Barcelona. La agresión se produjo con un machete.
Tras ello, el Ayuntamiento de L’Hospitalet precintó el establecimiento durante 15 meses. Luna Sky reabrirá el próximo mayo y podrá mantener su actividad siempre y cuando cumpla con la licencia vigente. “Desconocemos qué voluntad tendrá el negocio cuando abra, pero los vecinos pueden estar tranquilos porque estaremos muy encima de este y otros establecimientos”, señala el teniente de Seguridad de L’Hospitalet.
Una furgoneta de los Mossos d’Esquadra en una imagen de archivo
“Haremos un seguimiento cercano del caso”, destacan fuentes municipales, que envían un mensaje de tranquilidad a los vecinos de la zona. “La cadena perpetua no existe. Quince meses es una sanción muy importante, con unas derivadas económicas notables”, añade Husillos.
Ruta de locales conflictivos
Los locales que han cerrado este último año son Play Room (tres meses), Bar Josue (cuatro meses), Antic Diamond (cuatro meses), Antic My Casa Bar (un mes), Bar Lula (tres meses), Bar Sabor y Ritmo (dos meses), Antic Bar Pa-Cha (un mes), Bar Aquí Te Espero (dos meses), Bar Encarnación (dos meses), Café Santo Domingo (un año), el Rinconcito de Flor (un año), Play Room (cuatro meses), Bar Drink (ocho meses) y el Bar Versace (ocho meses).
Bar Agapito también bajó la persiana durante cuatro meses, y por reincidir la Guardia Urbana lo volvió a precintar durante 15 meses más. “A raíz del segundo aviso, el propietario decidió cerrar el bar de forma definitiva”, explican fuentes municipales a este medio.
