El Castillo de Castelldefels tendrá, por primera vez, una propuesta gastronómica permanente en sus jardines. Según ha podido saber Metrópoli, el consistorio está trabajando actualmente en la preparación de la nueva licitación para las obras del futuro bar, valoradas en medio millón de euros. La inversión también contempla la renovación de las terrazas del acceso principal al recinto.
El objetivo de la contratación es ofrecer este servicio gastronómico de forma estable en uno de los espacios patrimoniales y culturales más emblemáticos de la ciudad. No obstante, y debido a las obras en el recinto, el espacio no estará listo hasta el año que viene.
Paralelamente se trabaja en la licitación del futuro bar del Castillo, que permitirá definir el modelo de gestión una vez finalicen las actuaciones previstas en el entorno.
Instalación de una foodtruck
Dado que el proceso administrativo de la licitación requiere unos plazos que no permiten tenerla resuelta antes del verano y que, además, a partir del mes de septiembre está previsto iniciar obras en los jardines del Castillo, este año se ha optado por una solución temporal para mantener un servicio de restauración durante los meses de mayor actividad.
Como el verano pasado, el Ayuntamiento de Castelldefels habilitará una foodtruck, cuya contratación se encuentra actualmente en proceso. “La previsión es que pueda estar operativa desde finales de junio hasta el 31 de agosto, vinculada especialmente a los eventos culturales y actividades que se organicen en el Castillo durante el verano”, apuntan fuentes municipales.
Desde el gobierno se está trabajando para ampliar la oferta de eventos, reforzando su papel como espacio cultural y de encuentro para la ciudadanía.
Reforma del Castillo
La renovación de los jardines culmina el proyecto de restauración del castillo, una actuación valorada en 1.199.734 euros (IVA incluido) y que se aprobó en la Junta Local el pasado verano. “Es clave para la preservación del patrimonio histórico del municipio”, apunta el consistorio, que quiere hacer el espacio más accesible, utilizable y “que permita la ubicación de un servicio complementario de bar”.
En el marco de las obras de reforma, los jardines –un total de 2.300 metros cuadrados– incorporarán una pasarela iluminada que permitirá recorrerlos con mayor seguridad, también en horario nocturno; un prado que en el futuro puede convertirse en un área de juegos; y 500 metros cuadrados de césped para eventos.
Render de la futura terraza en los jardines del Castillo
Para ello, el Ayuntamiento ha contratado la redacción de dos proyectos técnicos correspondientes a las obras de renovación de las terrazas del acceso principal al castillo –que podrán acoger mesas y sillas de la cafetería, así como eventos de medio formato (como ferias, mercados, o pequeños conciertos), ya que se pueden utilizar como grada a dos niveles– y del futuro bar del recinto.
Obras de medio millón
Dado que el ámbito de actuación de ambos proyectos coincide, el consistorio considera como la opción “más eficiente y eficaz” la de unificar las dos actuaciones en un único contrato, valorado en 498.372 euros.
“Mediante estas obras se regularizará la planimetría de los espacios ajardinados, se generará un espacio de atrio para representaciones al aire libre, se dotará al espacio exterior de elementos de iluminación y se renovará el ajardinamiento del espacio”, precisa el Ayuntamiento en los informes de la licitación a los que ha accedido este medio.
Render de los futuros jardines del Castillo
Además, se proveerán las instalaciones necesarias para la conexión del futuro bar a las redes de saneamiento y de suministro de agua y electricidad.
Fortaleza del siglo XVI
El Castillo de Castelldefels es una fortaleza del siglo XVI que fue construida para defender la frontera del Imperio carolingio contra los territorios musulmanes vecinos, particularmente el Califato de Córdoba. Posteriormente, con la desaparición de la piratería y la ausencia de necesidad defensiva, el castillo dejó de tener utilidad y se abandonó.
En 1897, el banquero Manuel Girona encargó al arquitecto Enric Sagner su restauración. En 1988 el Ayuntamiento de Castelldefels compró el castillo e inició su proyecto de restauración.
