Ante los riesgos que plantea una verbena de Sant Joan marcada por una intensa ola de calor, con temperaturas que alcanzarán los 36 grados en Barcelona, varios municipios han optado por extremar la precaución con medidas sin precedentes.
Es el caso de Castelldefels, que por primera vez ha prohibido la instalación de casetas ambulantes para la venta de petardos en los días previos a la verbena. Una medida que busca reducir el uso de material pirotécnico y, con ello, disminuir el riesgo de incendios, quemaduras u otros incidentes.
Ataques a policías
Además de esta iniciativa, que han aplaudido numerosos vecinos, la localidad gobernada por Manu Reyes (PP) también ha diseñado un amplio dispositivo de seguridad para evitar que se repitan los altercados del año pasado, donde un grupo de jóvenes lanzó botellas a la policía y prendió fuego a un lavabo portátil.
Por ello, este Sant Joan, además de contar con 200 agentes de la Policía Local, Mossos d’Esquadra y seguridad privada, también desplegará un dispositivo de seguridad adicional en la plaza de las Palmeras, uno de los puntos que concentra una mayor afluencia de personas durante la celebración.
Plaza de las Palmeras de Castelldefels
Por su parte, L’Hospitalet también ha preparado un dispositivo policial específico para impedir la celebración de barbacoas en la vía pública, tal como ocurrió en algunas calles la verbena pasada.
Riesgo de incendio
Ante las altas temperaturas previstas para hoy y mañana –cuando más intensa será la ola de calor en Barcelona–, municipios como Sant Boi, Gavà o Viladecans recuerdan desde hace días la importancia de extremar las precauciones por el riesgo de incendio forestal.
De hecho, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ya ha puesto en marcha los trabajos de prevención de incendios en los bosques metropolitanos con el objetivo de proteger este verano las zonas residenciales de municipios como Sant Cugat, Gavà y Torrelles de Llobregat frente al riesgo de fuego.
