Agentes de los Mossos d'Esquadra detuvieron el pasado 19 de junio a un varón de 65 años como presunto autor de un delito contra la salud pública, logrando desmantelar un activo punto de distribución de cocaína y hachís radicado en Sant Joan Despí.
Las pesquisas policiales arrancaron durante el mes de mayo, impulsadas directamente por las quejas vecinales.
Los residentes del entorno comenzaron a alertar a las autoridades sobre el constante trasiego de grupos de personas que se congregaban de manera inusual en el garaje de un edificio residencial. Ante estas informaciones, los investigadores establecieron un dispositivo de vigilancia en la zona que permitió corroborar en poco tiempo que, efectivamente, el sospechoso utilizaba el local para la venta directa de droga a los compradores.
Escudo de los Mossos d'Esquadra
Un taller de corte y manipulación
Con las pruebas recabadas, el cuerpo policial procedió a efectuar una entrada y registro en el interior del aparcamiento. Durante el operativo, los agentes localizaron 35 gramos de cocaína, más de 150 gramos de hachís y diversas cantidades de sustancias de corte destinadas a la adulteración del producto.
El detenido había diseñado una estrategia específica para protegerse. Alquiló este espacio con el único propósito de transformarlo en un pequeño taller de manipulación de estupefacientes, situándolo deliberadamente lejos de su domicilio habitual. Con esta maniobra, pretendía desvincular su vivienda de cualquier actividad ilícita y dificultar una posible investigación en su contra.
Finalmente, el arrestado, al que ya le constaban diversos antecedentes policiales por otros hechos, ha pasado a disposición judicial a la espera de que se resuelva su situación procesal.
