Tirón de orejas del Síndic de Greuges al Ayuntamiento de Viladecans por la polémica tasa de residuos.
Apodado popularmente como 'basurazo', el tributo, de obligado cumplimiento por normativas europeas para que la recaudación cubra el 100% del coste real del servicio, ha supuesto un duro golpe para las economías domésticas y comerciales.
A medida que la Diputación de Barcelona ha ido notificando las cartas de pago a los domicilios, el malestar social no ha dejado de crecer en los municipios del área metropolitana de Barcelona.
El caso más destacado es en El Prat, donde se llegaron a celebrar dos manifestaciones que convocaron hasta 4.000 personas cada una y que acabó con la tasa en los juzgados.
La indignación vecinal llegó también a Viladecans, donde los vecinos, como recogió Metrópoli, denunciaron que el nuevo impuesto suponía un gasto adicional de hasta 200 euros anuales y criticaron que se vinculara al valor catastral de los inmuebles, en lugar de otras opciones como el cobro en función del consumo de agua o las personas que viven los domicilios.
Contenedores de basura en Viladecans
"La economía familiar está muy maltrecha, la gente no llega a final de mes. Es un golpe duro", aseguraron en conversación con este digital desde asociaciones vecinales. "No está bien definida y no tiene nada que ver con las personas que vivimos en la vivienda", denunciaron.
Apoyo del Síndic
Las reclamaciones vecinales han encontrado ahora el respaldo en la figura del Síndic de Greuges de Viladecans, José Luis Nicolás, que también ha cuestionado el sistema de cálculo elegido por el consistorio.
Así lo reflejó durante su intervención en el último pleno antes de las vacaciones estivales, celebrado el pasado 30 de julio, donde expuso el informe anual de actuaciones del año 2025, en el que se registraron 139 intervenciones.
Nicolás cargó contra el sistema de cálculo, basado en los metros cuadrados. "Ha sido un error referenciar el IBI con la tasa de residuos", aseguró.
El defensor de la ciudadanía local sugirió alternativas para las viviendas, proponiendo que se debería "cruzar el IBI con el empadronamiento de la gente que está habitando los pisos y casas de Viladecans". "Es una cuestión que se puede hacer perfectamente para ajustar el cobro a la realidad", añadió.
José Luis Nicolás, Síndic de Viladecans
Rechazo al cobro en el sector comercial
El Síndic también mostró su rechazo al sistema empleado para cobrar el nuevo impuesto a los comercios de la ciudad, un sector que ya ha comenzado a organizarse jurídicamente en municipios vecinos como El Prat.
En Viladecans se registró la subida más importante en toda la zona metropolitana. Según adelantó El Periódico, en base a los datos de la oficina Organisme de Gestió Tributària de la Diputación de Barcelona (ORGT) el recibo medio de 2025 se incrementó hasta los 794 euros, un 212% más respecto a 2024, cuando no se había aplicado todavía.
"En los comercios hay un Impuesto de Actividades Económicas (IAE) que dicta el tipo de actividad que se hace. Según el tipo de actividad, se producen más o menos residuos. No debe estar referenciado al IBI, al que le da igual los residuos que se generen porque lo único que cuenta son los metros cuadrados del local", expuso.
De hecho, el consistorio pactó una partida extraordinaria por un valor de 309.000 euros para ayudas para que los comercios del municipio pudieran paliar el impacto del nuevo tributo.
