La inminente llegada de un nuevo establecimiento de la cadena de comida rápida McDonald's a El Prat de Llobregat ha desatado una intensa polémica vecinal.
El restaurante, cuya apertura está prevista para este próximo mes de noviembre, ocupará un enorme local de 400 metros cuadrados ubicado estratégicamente en el chaflán del camino de la playa.
El espacio forma parte de las nuevas promociones de alquiler social promovidas por la Cooperativa Obrera de Viviendas (COV).
Recogida de firmas
Ante la noticia, un grupo de residentes ha iniciado una campaña de recogida de firmas a través de Change.org para detener el proyecto, exigiendo a la cooperativa y al Ayuntamiento que reconsideren la decisión tomada y eviten la apertura del establecimiento.
Logo de McDonald's en una imagen de archivo
Piden a ambos que "busquen alternativas que favorezcan el bienestar de la comunidad local sin comprometer la tranquilidad y el carácter residencial del barrio".
A través de un manifiesto público, los afectados han mostrado su rechazo al nuevo local. "Somos vecinos del edificio contiguo al lugar donde se pretende abrir un nuevo McDonald's en nuestro barrio residencial y tranquilo de El Prat de Llobregat. Nos preocupa profundamente el impacto negativo que tendrá en nuestra comunidad", han explicado.
"El Prat es conocido por su ambiente sereno; las familias eligieron este barrio para residir precisamente por su entorno seguro y tranquilo. Introducir un McDonald's en nuestra área no solo desequilibrará la vida cotidiana de los residentes, sino que también alterará el carácter y la atmósfera del barrio", han añadido.
Hasta la fecha han conseguido 565 firmas.
Malestar vecinal
Los impulsores de la protesta advierten sobre las consecuencias directas que la actividad ininterrumpida de la franquicia tendrá sobre su calidad de vida.
Logo de McDonald's en una imagen de archivo
En el texto de la petición, denuncian que "no solo significará la presencia constante de ruidos molestos, sino también un aumento en la suciedad y las molestias generales para los residentes locales".
"Estos restaurantes son conocidos por sus operaciones hasta horas intempestivas y la actividad constante de entrega a domicilio en moto, lo cual perturba nuestra tranquilidad", añaden.
Asimismo, alertan sobre los problemas derivados del alto tráfico peatonal y de vehículos, asegurando que se agravará "el problema ya presente de escasez de estacionamiento" y se generarán "preocupaciones sobre la seguridad vial".
Para estos vecinos, "introducir un McDonald's en nuestra área no solo desequilibrará la vida cotidiana de los residentes, sino que también alterará el carácter y la atmósfera del barrio".
Un producto vendido en McDonald's
División en el barrio
La multinacional norteamericana ya ha comenzado el proceso de selección para contratar a quince personas, un avance que ha terminado de cristalizar la división entre los residentes.
Sumado al ruido y la suciedad, los detractores del nuevo local perciben la llegada del gigante de la comida rápida como una seria amenaza para los pequeños comercios y locales de restauración del barrio. Temen que las agresivas políticas de precios de la cadena puedan "herir de muerte al tejido económico tradicional de El Prat".
En el extremo opuesto del debate, una parte importante de la comunidad defiende fervientemente la instalación del local. Consideran que el aterrizaje de una marca de la magnitud de McDonald's supone un gran atractivo para la zona y celebran la generación inmediata de quince nuevos puestos de trabajo directos.
