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El ámbito metropolitano de Barcelona suma un nuevo trazado concebido para transformar de forma radical la movilidad entre varios municipios del Vallès.

Las obras de reforma e integración urbana de la antigua carretera N-152 afrontan su fase final, convirtiendo lo que antes era una vía rápida interurbana en un eje pacificado y adaptado a las necesidades de la ciudadanía.

La intervención abarca un recorrido total de cinco kilómetros y conecta directamente los municipios de Montcada i Reixac, La Llagosta, Santa Perpètua de Mogoda y Mollet del Vallès.

Transformación de una arteria clave

Esta reconversión busca dignificar el entorno mediante infraestructuras más sostenibles y humanas, reduciendo la velocidad del tráfico rodado y favoreciendo los desplazamientos a pie y en transporte no motorizado.

El proyecto ha contado con un presupuesto global de 10,2 millones de euros, financiados a través de los fondos europeos Next Generation y ejecutados por el Departament de Territori de la Generalitat de Catalunya.

Resultado de las obras en Montcada i Reixac Ajuntament de Montcada i Reixac

De esta inversión total, el tramo correspondiente a Montcada i Reixac contempla una longitud de 1,8 kilómetros y absorbe 4,7 millones de euros, un 42,7% del presupuesto, dada su relevancia estratégica para el sector norte de este término municipal.

Las autoridades municipales han destacado que la renovación marca un cambio de paradigma en la conectividad local, dignificando zonas históricamente periféricas como el entorno de Can Gran.

Impulso a la movilidad pacificada

La nueva avenida dispone de un carril bici continuo que permite recorrer con seguridad el trayecto entre Montcada y Mollet, ofreciendo una alternativa real para los desplazamientos cotidianos sobre dos ruedas.

Esta vía discurre en paralelo a ampliadas aceras pensadas para facilitar el paso de los peatones y fomentar los paseos en un entorno sin barreras arquitectónicas.

Visita de las autoridades a la nueva avenida en Montcada i Reixac Ajuntament de Montcada i Reixac

El diseño urbano incorpora asimismo nuevas áreas verdes y elementos vegetales que sirven para amortiguar el impacto medioambiental del tráfico, generar espacios de sombra y mejorar la calidad del aire.

Junto con la instalación de mobiliario urbano renovado y alumbrado de eficiencia energética, el tramo recupera un carácter amable para la convivencia ciudadana.

Cohesión entre municipios vecinos

La reconversión de la antigua N-152 responde a una demanda histórica para coser el tejido urbano de pueblos y barrios que durante décadas habían quedado fragmentados por el paso del tráfico pesado.

Con la finalización de los trabajos, los vecinos disponen de una infraestructura moderna que promueve la cohesión territorial y un modelo de ciudad centrado en las personas.

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