Pagar casi 3.000 euros mensuales de alquiler en la zona más exclusiva del frente marítimo de Badalona no garantiza la atención de la propiedad ni evita terminar en la calle en cuestión de días.
Es el caso de Joanna, su marido y sus hijos, que vivieron un auténtico vía crucis marcado por el abandono de la propiedad, la falta de respuestas y el deterioro progresivo de la vivienda que derivó en un traumático desahucio el pasado 14 de julio.
Viviendas de lujo
A pesar de pagar un elevado precio --también por la fianza del piso, de unos 7.000 euros-- por disfrutar de una de las mejores vistas al mar de la ciudad y de servicios exclusivos, la vivienda "era una chapuza", explica Joanna a Metrópoli.
"Instalaciones comunes de más de 300 metros cuadrados que incluyen gimnasio equipado, coworking y salas de reuniones, zonas infantiles, gastroteca y servicio vending". Así publicitaba la empresa el paquete de viviendas. Sin embargo, la realidad resultó ser bien distinta.
Promociones de viviendas de Sensia Residences, en Badalona
Goteras, humedades y agujeros en el techo
Goteras, humedades, electrodomésticos sin funcionar y auténticas inundaciones en el parking o en el interior de su vivienda. Es tan solo una parte del drama que vivieron los inquilinos de esta promoción de pisos "de lujo", la de Sensia Residences del paseo Mare Nostrum, en el barrio de La Mora de Badalona.
"Nos ha pasado a varios residentes. No son simples goteras, hay cascadas, literalmente, parqués bufados y destrozados...", detallan los afectados. "Hay habitaciones que no podemos usar directamente. Techos que se vienen abajo cuando llueve", ejemplifican.
Quejas sin respuesta
Además, según traslada la afectada a este medio, las llamadas al servicio de atención al cliente en relación a estos desperfectos eran ignoradas de forma sistemática. La empresa llegó a cerrar la oficina física que tenía en el propio barrio, dejando a los arrendatarios sin un interlocutor de carne y hueso al que acudir.
La única vía para comunicar averías o desperfectos pasó a ser una aplicación móvil gestionada por la empresa; un canal que, en la práctica, resultó inservible.
Joanna denuncia que las incidencias enviadas a través de la app se daban por "resueltas" o "arregladas" de forma automática en el sistema sin que ningún operario acudiera jamás al domicilio. Mientras tanto, los problemas en el inmueble se acumulaban
Impago del alquiler como protesta
Ante la absoluta inacción y tras ver desatendidos sus requerimientos durante meses, la familia decidió congelar el pago de una mensualidad como medida de protesta. "Solo lo hicimos un mes, luego continuamos pagando porque, en teoría, la propiedad nos prometió soluciones", relata Joanna.
Lo que fue un grave error.
"Me encontré con una puerta antiokupa"
Según relata la mujer a este medio, la familia no recibió ninguna notificación previa ni requerimiento judicial en el domicilio. El impacto llegó el 14 de julio cuando, al regresar a casa con los niños, se encontraron la vivienda cerrada a cal y canto y con una puerta metálica antiokupa ya instalada.
La puerta antiokupa que se encontró Joanna en su piso el 14 de julio en Badalona
Dentro del inmueble no solo quedó la vestimenta o el mobiliario cotidiano: la familia asegura que en el interior había objetos de valor, joyas, ordenadores, teléfonos móviles y cerca de 50.000 euros en efectivo. Pertenencias que los afectados nunca recuperaron.
El acta judicial redactada a las 13:00 horas de ese día atestigua que la comisión del Tribunal de Instancia de Badalona accedió al piso con un cerrajero tras "numerosas llamadas al timbre y puerta sin contestación". Algo que la familia niega.
Pertenencias en la basura
Pese a dejar constancia por escrito de que la casa estaba "llena de enseres personales que hacen indicio de vida en el inmueble", los bienes fueron catalogados como "abandonados" de conformidad con la Ley de Enjuiciamiento Civil y puestos a disposición de la parte actora, la sociedad Promociones Lladero S.A.U.
Fotografías en poder de este medio corroboran que, a los pocos días del lanzamiento, parte del patrimonio y enseres de la familia terminaron arrojados directamente en los contenedores de la vía pública.
Pertenencias de Joanna y su familia en la basura
Sin aviso a Servicios Sociales
El procedimiento tampoco hizo saltar las alarmas en el ámbito municipal. Fuentes del Ayuntamiento de Badalona han confirmado a Metrópoli que al consistorio no le consta haber recibido ninguna notificación de lanzamiento ni petición de informe de vulnerabilidad por parte del Juzgado para dicha finca el día 14 de julio.
Esta falta de comunicación impidió que los Servicios Sociales municipales tuvieran conocimiento de la actuación para coordinar cualquier tipo de atención o alternativa para los menores afectados.
"Efecto devastador"
El golpe económico y personal para la familia ha sido devastador. Joanna, que se dedica profesionalmente al sector de las ventas, explica que una parte significativa del dinero en efectivo que quedó atrapado en el piso no pertenecía a sus ahorros personales, sino a pagos y cobros de sus propios clientes.
Sin margen para reponer esas cantidades ni acceso a la documentación contable que quedó tras la puerta blindada, teme por la viabilidad de su puesto de trabajo: "No sé cuánto tiempo más me van a aguantar en la empresa con este descalabro", confiesa.
Secuelas psicológicas
La tensión sostenida y el desamparo de verse de la noche a la mañana en la calle han hecho mella en su salud, hasta el punto de tener que recurrir a tratamiento farmacológico y ansiolíticos para poder afrontar el día a día.
Por suerte, la familia logró reubicarse con rapidez en otra vivienda de alquiler para no quedar a la intemperie con sus hijos, pero la sensación de impotencia persiste.
"Sentimos que nos han robado"
Al intentar recuperar sus enseres y el dinero, acudieron a una comisaría de los Mossos d'Esquadra, donde los agentes les informaron de que no podían intervenir ni obligar a abrir la vivienda al existir un mandato judicial de lanzamiento.
Ante esta encrucijada, la afectada y otros arrendatarios del inmueble sopesan articular una demanda colectiva en bloque contra la propiedad para denunciar lo que consideran una trampa procesal: "Sentimos que nos han robado, pero con la ley en la mano", lamenta.
Un patrón de abusos denunciado por la comunidad
El caso de Joanna no es aislado en el complejo del paseo Mare Nostrum. Los canales vecinales de la comunidad confirman una indignación generalizada con la gestora (Sensia).
Diversos residentes denuncian situaciones calcadas: desde techos caídos por filtraciones que pasan más de 13 meses sin reparar, hasta el cierre arbitrario de incidencias en la app.
Pertenencias de Joanna y su familia en la basura
Otros exinquilinos aseguran haber sido víctimas del mismo modus operandi, con notificaciones judiciales que "desaparecen" para forzar desahucios por incomparecencia o la retención indebida de fianzas y reservas que superan los 10.000 euros.
Al cierre de esta edición, ni la sociedad Promociones Lladero S.A.U. ni el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) han respondido a los requerimientos de información formulados por Metrópoli para ofrecer su versión.
