Lo que comenzó como un ingreso hospitalario por falta de apetito y malestar abdominal se ha convertido en una batalla legal y deontológica contra uno de los grupos de urgencias veterinarias de referencia en el área metropolitana de Barcelona. Y no es el primer caso.
Selene, vecina de Santa Coloma de Gramenet, ha hecho llegar a Metrópoli una denuncia ante el Comitè de Deontologia del Col·legi Oficial de Veterinaris de Barcelona (COVB) y ha abierto un expediente en la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) contra la clínica AniCura Canis i Felis Hospital Veterinari, ubicada en Sant Adrià de Besòs.
Exterior del AniCura Canis i Felis Hospital Veterinari de Sant Adrià
La denunciante acusa al centro asistencial de una presunta mala praxis médica, inacción diagnóstica y "ocultación deliberada" --según se desprende del documento al que ha tenido acceso este medio-- de la gravedad del estado de su gata Isis, un ejemplar hembra de 11 años que falleció el pasado 14 de agosto tras sufrir un colapso respiratorio en la UCI del centro.
Un cuadro crítico
Según consta en la documentación clínica facilitada por la propia clínica y adjuntada a la denuncia, Isis ingresó el 12 de agosto tras presentar náuseas y astenia. A pesar de que los veterinarios establecieron como diagnóstico inicial la presencia de un proceso respiratorio y registraron episodios de tos y ronquera, el centro no realizó ninguna radiografía de tórax preventiva durante las primeras 48 horas de estancia hospitalaria, priorizando una ecografía abdominal bajo sedación.
El punto álgido del conflicto radica en lo sucedido al mediodía del 14 de agosto. Tal como refieren las hojas manuscritas de monitorización diaria firmadas por el equipo clínico, Isis presentaba una frecuencia respiratoria de hasta 60 respiraciones por minuto (lo normal oscila entre 20 y 30) y una saturación de oxígeno de entre el 75% y el 85%, cifras que en medicina veterinaria felina constituyen una hipoxia severa y un compromiso vital inminente.
"Ocultación" por WhatsApp
A pesar de registrar internamente estos parámetros críticos, la clínica envió un mensaje de WhatsApp a Selene a las 13:11 horas en el que afirmaba que la gata "había pasado la noche tranquila" y reducía la situación a que presentaba "algo de dificultad respiratoria".
Isis, la gata que falleció en el AniCura de Sant Adrià en agosto
Minutos después, a las 13:15 horas, cuando la dueña preguntó explícitamente si la gata estaba peor, el personal eludió alertar del riesgo de muerte y agendó la visita presencial de forma rutinaria para las 19:30 horas de la tarde.
"Mientras mi gata se estaba asfixiando en una jaula con un 75% de saturación de oxígeno, a mí me mandaban mensajes diciendo que estaba tranquila y aplazaban mi visita para siete horas después, privándome de la oportunidad de trasladarla a un centro especializado o, al menos, de despedirme de ella", lamenta la dueña de Isis.
Radiografía tardía y parada en soledad
Poco después de los intercambios de mensajes, la situación se volvió irreversible. Sobre las 15:00 horas, el animal entró en disnea marcada, respiración por boca abierta y cianosis. De acuerdo con los metadatos digitales de las pruebas radiológicas, el hospital no ejecutó la primera y única radiografía de tórax hasta las 15:23 horas, momento en que la imagen confirmó un edema pulmonar generalizado masivo.
A pesar de las maniobras de intubación, administración de fármacos de emergencia y reanimación cardiopulmonar, se certificó el fallecimiento de Isis por parada cardiorrespiratoria a las 16:00 horas.
Isis, la gata que falleció en el AniCura de Sant Adrià en agosto
La postura del hospital: "Obligación de medios, no de resultados"
A raíz de las reclamaciones presentadas exigiendo el reembolso de los 730,06 euros abonados por el servicio de hospitalización e incineración, la dirección de AniCura Spain Holding SLU ha desestimado la petición formal.
En una respuesta oficial por escrito remitida a Selene, el grupo hospitalario defiende que la actuación de sus profesionales "se ajustó al cuadro clínico que Isis presentaba en cada momento y a las dificultades de manejo de la paciente".
Isis, la gata que falleció en el AniCura de Sant Adrià en agosto
El centro veterinario argumenta que la comunicación enviada por WhatsApp a las 13:11 horas reflejaba la situación valorada previamente y rechaza que existiera ocultación deliberada o falsedad informativa.
Asimismo, la entidad alega que la labor de los facultativos veterinarios constituye una "obligación de medios y no de resultados según la doctrina jurisprudencial", sosteniendo que el empeoramiento súbito del animal responde a la evolución desfavorable de la patología y no a un error en la praxis médica.
Batalla en los tribunales y consumo
Ante la negativa del grupo veterinario a reintegrar el importe o asumir responsabilidades, Selene ha llevado el caso ante el Comitè de Deontologia del Col·legi Oficial de Veterinaris de Barcelona para que evalúe si se ha vulnerado el código deontológico en materia de deber informativo y atención al paciente.
De forma paralela, la OMIC de Santa Coloma ha admitido el escrito de mediación por presunto incumplimiento contractual. La tutora no descarta emprender acciones por la vía civil en los juzgados si los organismos de consumo y del colegio profesional no resuelven a su favor.
