Adiós a un referente de la gastronomía de barrio en Barcelona. El histórico restaurante Can Xus, ubicado en pleno corazón de Horta, ha bajado definitivamente la persiana tras casi cuatro décadas de trayectoria culinaria.
La clausura del local se hizo efectiva este domingo, 30 de agosto, después de ofrecer su último servicio de mediodía a sus clientes más fieles.
El motivo detrás del cierre no es otro que la merecida jubilación de sus propietarios, Glòria y Manel, sumada a la falta de un relevo generacional que tome las riendas del negocio.
Con esta despedida, la capital catalana pierde otro de sus locales emblemáticos, un enclave que había logrado mantener viva la esencia de la cocina casera y familiar desde su apertura en el año 1988.
Restaurante Can Xus
Cuatro décadas de tradición
La ubicación del establecimiento ha sido siempre uno de sus grandes atractivos. Can Xus se alojaba en una antigua masia del siglo XIX situada en el número 41 de la calle d'Horta.
Durante cerca de cuarenta años, sus paredes de piedra y su ambiente acogedor sirvieron como punto de encuentro para vecinos y visitantes que buscaban recetas tradicionales catalanas sin artificios.
Oferta gastronómica
La oferta gastronómica de este rincón de Horta destacaba por su menú de mediodía de martes a viernes, caracterizado por una notable variedad de elaboraciones culinarias.
Entre sus especialidades de pescado y marisco figuraban los calamares a la romana, el bacalao a la sidra, la espalda de merluza salteada con gambas y gulas, y el combinado de calamarciños con gambas.
La carta también daba protagonismo a la brasa y las carnes, con platos de gran calado como el solomillo relleno de jamón ibérico, el magret de pato o el entrecot de Girona, además de entrantes como el carpaccio de pato y foie.
Restaurante Can Xus
Futuro del inmueble
El anuncio formal del cierre se dio a conocer a mediados de agosto a través de las redes sociales oficiales del establecimiento.
En una emotiva publicación, Glòria y Manel expresaron su agradecimiento a la comunidad por el apoyo brindado a lo largo de los años, destacando que concluyen este ciclo vital con una inmensa satisfacción por los recuerdos compartidos con tantas personas que pasaron por sus comedores.
La intención de los propietarios es que la estructura pueda albergar en los próximos años un nuevo proyecto comercial o, si la normativa y las circunstancias lo permiten, transformarse de nuevo en una vivienda familiar.
Transformación del panorama culinario
La bajada de persiana de Can Xus evidencia una tendencia recurrente en el mapa de la restauración barcelonesa, donde establecimientos históricos se ven abocados al cierre por falta de continuidad generacional o por cambios en la dinámica económica de la ciudad.
Esta clausura se suma a otras pérdidas relevantes ocurridas recientemente en el tejido gastronómico de la urbe, como ha sido el caso de Casa Leopoldo en el barrio del Raval o el icónico restaurante Indochine ubicado en el Eixample, dibujando un escenario de continua transformación en los barrios barceloneses.
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