Laura vive todos los días angustiada por saber cómo su hija Nora, una niña con necesidades especiales, ha sobrellevado el viaje hacia el colegio, el CEE Folch i Camarasa, ubicado en el distrito de Horta-Guinardó.
Este no es un pensamiento aislado. Nora tiene seis años, va en silla de ruedas y padece una mutación genética sin diagnóstico claro, el único caso científico descrito a nivel mundial que le provoca autismo severo, baja visión, ataques de epilepsia y disfagia, entre otras causas.
Asimismo, la empresa CERSA traslada a cada alumno desde su casa a clase, una medida que no es tan positiva como parece. La madre ha denunciado en diversas ocasiones que su hija presenta "conductas graves" dentro del "taxi adaptado", por lo que han demandado poner fin a estos trayectos "dañinos".
Transporte inadecuado
"Sobre las 09:30 horas suelo preguntar cómo le ha ido a mi hija en el taxi, debido a mi preocupación, y la monitora hay veces que me explica que nuestra hija ha tenido una crisis de conducta y que, pese a hacer todo lo posible, no la ha podido contener debido a las condiciones del vehículo", destaca Laura.
CEE Folch i Camarasa
En un día normal, los alumnos viajan en minibuses adaptados, pero el taxi es cuando CERSA no dispone del vehículo principal por motivos múltiples. "En muchas ocasiones, ni te dicen que no hay minibús, y el transporte en el taxi no es el idóneo", resalta.
Entre los motivos principales, se encuentra la "incomodidad" del propio taxi. "En un vehículo tan pequeño los niños no pueden estar a gusto, a muchos les da un ataque de epilepsia y los monitores no pueden moverse ni atenderles de manera efectiva para controlar la situación".
Tiempo excedido
Sin duda, el tiempo que Nora pasa dentro del transporte es lo que más le afecta. "Según he consultado, no pueden estar más de una hora de trayecto, y mi hija llega todos los días en una hora y media, aproximadamente, en cada sentido", comenta Laura.
Efectivamente, el departamento de movilidad segura de los Mossos d'Esquadra expone que "el artículo 8 del Real Decreto 443/2001 establece que, cuando se transporta alumnado de un centro de educación especial, los itinerarios destinados no pueden superar la hora".
"Debería haber un número limitado de niños por taxis, van unos cuantos dentro y es imposible atenderlos a todos, el minibús aparece por épocas y no avisan cuando hay taxi, ya ha llegado un punto que prefiero ir yo a recoger a Nora antes de que vuelva con ese transporte, porque lo pasa realmente mal", argumenta su madre.
Así, Nora, que reside en L'Hospitalet de Llobregat, es la última alumna en bajarse del coche, por lo que un camino que "podría hacerse, como mucho, en media hora" se convierte en una eternidad.
Manifestación en favor del taxi adaptado en Barcelona / RP
En vías de arreglo
La problemática no incumbe en ningún caso al CEE Folch i Camarasa que, según Laura, "siempre dan apoyo y reenvían las quejas pertinentes", sino que deben rendir cuentas la propia empresa de transporte, CERSA, y el Consorci d'Educació de Barcelona.
Consultados por este medio, el Consorci aún no ha dado respuesta pero, días después de solicitar una información, se han puesto en contacto con la madre de Nora. "Después de más de un año intentándolo, cuando lo denuncias públicamente es cuando hacen caso", subraya.
"Se han puesto en contacto conmigo para decirme que ya han hablado con CERSA sobre la situación, en un momento defendieron la utilidad de los taxis adaptados, pero una vez les expuse mis argumentos, han cedido para ir retirando los taxis, veremos si es cierto", concluye.
