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Por “imperiosa urgencia”. Así se adjudicaron los dos últimos grandes contratos de Barcelona del año 2025. Se trata de la gestión del servicio de atención domiciliaria (SAD), es decir, el servicio que permite ayudar a las personas que necesitan acompañamiento, ya sea porque están en situación de dependencia reconocida o por estar en situación de vulnerabilidad o riesgo social, ya sean personas individuales o familias. La ayuda puede ser personal o para las tareas del hogar.

Lo de grandes contratos no es una licencia estilística, sino la realidad más patente: la SAD es un enorme pastel de 90 millones de euros para 2026. Los contratos firmados estarán vigentes del 1 de enero al 31 de diciembre de 2026.

De ahí la urgencia de adjudicarlos: el anterior contrato vencía y no podía demorarse el servicio. Por otro lado, al adjudicarlos en diciembre, la contabilización irá a cargo de los presupuestos de 2025, evitando que su carga económica recaiga en el ejercicio que empezamos.

Provisión de 221 millones

Los contratos, no obstante, incorporan una cláusula que duplicará el periodo de vigencia de los mismos, o sea, por el periodo del 1 de enero al 31 de diciembre de 2027, por lo que se duplicará también el presupuesto: 180 millones.

Pero, además, una segunda cláusula permite la posibilidad de añadir una prórroga adicional y extraordinaria de 9 meses más, lo que reportaría un añadido de 40 millones adicionales.

De momento, el Ayuntamiento ha provisionado 221 millones de euros para cubrir estas contrataciones. Ayuntamiento prevenido vale por dos.

Dos empresas afortunadas

Este enorme negocio recaerá sólo en dos empresas que disponen de una infraestructura adecuada para llevar a cabo sus obligaciones. Se trata de la cooperativa Suara Serveis y de Servisar Servicios Sociales SL. La primera se llevará ella solita más de 50 millones del primer contrato de 2026.

Un servicio de atención domiciliaria en Barcelona / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

El resto irá para su oponente. Para gestionar la adjudicación, no se convocó un concurso al uso, sino que se negoció directamente con las empresas a través del procedimiento negociado sin publicidad, precisamente porque se decretó la adjudicación de los contratos “por imperiosa urgencia”.

Los beneficiarios

Los destinatarios del SAD son personas en situación de dependencia reconocida que requieren atención para la realización de las actividades básicas de la vida cotidiana.

Pero también engloba las ayudas a personas y familias en situación de vulnerabilidad o riesgo social por falta de capacidad o hábitos para el cumplimiento de las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, como el autocuidado, el mantenimiento o la organización del hogar.

También pueden darse casos de personas vulnerables por falta de habilidades parentales y de hábitos de crianza o personas y familias frágiles o en riesgo social, que requieren un apoyo asistencial o de carácter preventivo para atender a sus necesidades básicas de manera temporal.

Objetivos

Los objetivos del SAD son posibilitar que las personas estén atendidas en sus domicilios con la máxima calidad de vida, compensar la pérdida de autonomía y prevenir el deterioro en lo posible, potenciar la autonomía personal y familiar, apoyar en el desarrollo de las funciones parentales y educativas, dar apoyo a la organización familiar, prevenir situaciones de desintegraciones del núcleo familiar y detectar situaciones de necesidad o que puedan requerir otras intervenciones.

Suara se adjudicó dos contratos en este pastel. El primero es la gestión del SAD en los distritos de Ciutat Vella, Sants-Montjuïc, Les Corts y Sarrià-Sant Gervasi por 21.463.187 euros.

Imagen de archivo de una trabajadora del SAD cuidando de una anciana / AJ. BCN

El segundo es la gestión de los distritos de Horta-Guinardó y Nou Barris por 29.456.290 euros.

Por su parte, Servisar se llevó la gestión del Eixample y Gràcia por 14.137.244 euros y un segundo lote de 24.646.456 millones por los distritos de Sant Martí y Sant Andreu.

Un reparto casi salomónico para un jugoso pastel que sólo está al alcance de un puñado de empresas.