Gravar más al turismo, con especial atención a los cruceristas de escala. Esta es la apuesta del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, quien ha asegurado que su gobierno municipal propondrá incrementar el recargo barcelonés de la tasa turística hasta los ocho euros el próximo año, una cifra que no estaba previsto alcanzar hasta 2029.
El alcalde quiere eliminar este aumento progresivo para que, en poco más de medio año, los visitantes paguen el máximo tributo legal por cada noche que pasen en la capital catalana, según ha anunciado en una entrevista para betevé.
Collboni ha reconocido, además, que ha mantenido conversaciones con el Govern para aplicar un mayor castigo fiscal a los cruceristas de escala, que podrían abonar más de ocho euros por pasar unas horas visitando la ciudad.
Un crucero en el Port de Barcelona / EUROPA PRESS
El líder socialista ha señalado que esta medida busca "financiar los recursos" que los turistas "consumen en la ciudad", así como "desincentivar a través de la fiscalidad estas estancias, que hacen un uso muy intensivo del espacio público y no generan ingresos" en Barcelona.
"Turismo de calidad"
Collboni ha insistido en que "el turismo tiene que estar al servicio de la ciudad", por lo que hay que "poner límites" para evitar una masificación turística en la capital catalana.
Turistas en Barcelona
El alcalde ha subrayado la necesidad de que la ciudad cuente con un "turismo de calidad", con un especial interés por el "visitante de negocios", un perfil que resulta "cualitativamente relevante" para la ciudad.
Competitividad frente a Madrid
El líder municipal ha negado que mantener una tasa turística más elevada en Barcelona que en Madrid haga "perder competitividad" a la capital catalana respecto a la española, asegurando que "hay que mantener un equilibrio que aporte valor a la ciudad".
