El lenguaje no verbal de los políticos dice mucho sobre ellos.
El entender en profundidad lo que dicen los representantes públicos se ha convertido en un arte, potenciado por el auge de la imagen en redes sociales. La comunicación visual es hoy por hoy una de las herramientas más potentes para la transmisión de mensajes. Y no sólo porque una imagen vale más que mil palabras.
Un detallado informe sobre el lenguaje gestual del candidato de los comunes a la alcaldía de Barcelona, Gerardo Pisarello, lo define en el prototipo de “tribuno indignado”.
Acción inmediata
“Su comunicación no verbal está alineada con el perfil de un activista o un profesor universitario vehemente. Quiere movilizar a su audiencia y dejar claro que los temas que trata son de extrema gravedad. Su cuerpo comunica alarma y exigencia de acción inmediata”, dice el informe de la compañía AI Security Advisors.
Para completar el informe, se examinaron varias entrevistas, intervenciones parlamentarias y un reciente vídeo corto enviado a la militancia, en el que sostenía un gran billete de 50 millones de euros con la cara del alcalde, Jaume Collboni, a quien acusa de malgastar ese dinero para atraer turismo en lugar de dedicarlo a vivienda pública.
‘Gestos batuta’
“Pisarello utiliza una gesticulación enérgica cuando habla, expansiva y rítmica. Utiliza lo que en sinergología se llama ‘gestos batuta’, que son movimientos verticales de las manos y brazos que marcan el compás de sus palabras”.
El exprimer teniente de alcaldía, Gerardo Pisarello / HUGO FERNÁNDEZ
La expresión facial del candidato suele ser intensa. “Utiliza mucho el ceño fruncido y la elevación de las cejas para denotar preocupación, indignación y asombro ante las injusticias que denuncia (especulación inmobiliaria, guerras, etc). Su postura es recta, a menudo plantada firmemente en el suelo (como en el vídeo a pie de calle), proyectando una actitud combativa, de resistencia y de urgencia”.
El estudio indica que Pisarello “busca transmitir indignación, urgencia y activismo social”.
El tribunal indignado
En el perfil realizado destaca que “su repertorio no verbal, su proxémica y su estrategia oratoria son eminentemente dinámicos, altamente expresivos, confrontacionales y portadores de una carga emocional y moral abrasiva. Su perfil comunicativo encaja a la perfección en el arquetipo clásico del ‘tribuno indignado’ o el ‘activista académico’”.
Esta pose, sin embargo, “no es una actuación de diseño, sino el producto directo de su trayectoria vital, forjada en la ‘estética del desarraigo’, en la literatura que denuncia la marginación de las clases humildes, en su origen como migrante latinoamericano (nació en Tucumán, Argentina) y en su militancia de base”.
La exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el alcaldable de los comunes en Barcelona, Gerardo Pisarello, se abrazan junto al ministro de Cultura, Ernest Urtasun
El cuerpo como arma
El candidato de Barcelona en Comú (BeC) utiliza su cuerpo como “caja de resonancia sinfónica que acompaña, subraya y expande sus argumentos verbales. Utiliza con extremada profusión los gestos ilustradores, y muy específicamente los denominados ‘gestos batuta’”.
En sus intervenciones parlamentarias y ruedas de prensa, su postura “proyecta una confrontación directa y una disposición psicológica al avance. Al abordar temas que considera de emergencia de derechos humanos o de sensibilidad social, su cuerpo abandona el eje de verticalidad neutra y se inclina significativamente hacia adelante (un fenómeno conocido como proyección ventral)”. Ese gesto le permite “la invasión del espacio psicológico del oponente”.
Pero “esta postura --añade el texto--, apoyada sobre el atril, no es de descanso, sino de acecho; busca reducir la distancia psicológica con su audiencia y ‘embestir’, metafóricamente, a sus adversarios, invadiendo su zona de confort”.
Gestos milimétricos
Destaca también el estudio que cuando expone detalles jurídicos utiliza con sus manos “gestos de precisión milimétrica, como los dedos en posición de pinza o el índice elevado. Al realizar acusaciones de injusticias, como las acciones de Israel contra la flotilla de Gaza, “utiliza movimientos de apertura total, cortes contundentes en el aire en el plano horizontal o golpes leves sobre la tribuna para anclar la gravedad de la ofensa”.
Gerardo Pisarello, durante la conferencia en el Col·legi d'Economistes / AJUNTAMENT DE BARCELONA
El rostro esconde pocas cosas. Es “transparente, altamente reactivo y permite lecturas inmediatas de sus procesos límbicos”. Una de sus cualidades es que es “capaz de transitar por múltiples estados emocionales de alta intensidad sin perder el rigor argumentativo. No escatima en munición léxica”.
Dinamismo constante
Su lenguaje está “inconfundiblemente marcado por la rapidez de elocución (taquilalia), la expansión del volumen y una cadencia rítmica diseñada ex profeso para movilizar a la audiencia y neutralizar el ruido ambiental del hemiciclo (…) No obstante, esa agresividad dialéctica está cuidadosamente entretejida con una proyección de solidaridad empática y un profundo bagaje intelectual”.
Los patrones que más destacan en Pisarello en cuanto a los niveles kinésicos y paralingüísticos son que un nivel de activación física es “alto y sostenido. Tiene un dinamismo físico constante y movilización rítmica del torso y las extremidades”.
Su mirada “es intensa, penetrante y sostenida. Fija los ojos de manera acusatoria sobre el adversario o la cámara para interpelar directamente”. Y suele subrayar sus impresiones: la respuesta ante un ataque de un oponente es “de indignación visible (apertura ocular, contracción muscular), aceleración del flujo discursivo contrataque frontal con munición histórica”.
Pisarello en una imagen de archivo / AYUNTAMIENTO DE BCN
Reacciones sin filtros
La microexpresión le permite “permeabilidad emocional. El rostro refleja asco, ira o sorpresa en milisegundos, validando la autenticidad del mensaje”. Se trata de reacciones “carentes de filtros inhibitorios”. Ello le permite construir un discurso que, a los ojos del interlocutor, se percibe como sincero y auténtico.
“La congruencia entre la dureza del verbo y la inflamación del gesto dispara sus métricas de credibilidad y autenticidad ante el electorado progresista y la clase trabajadora”, dice el informe.
Agresividad dialéctica
En definitiva, el cabeza de lista de BeC destaca por su torrente teórico, su agresividad dialéctica, su intelecto y su velocidad. Tiene un dinamismo vocal que utilizan a menudo los grandes oradores latinoamericanos y los líderes de la izquierda transformadora.
“El objetivo estratégico de su kinésica es acelerar el pulso cardíaco del debate, despertar conciencias aletargadas mediante el impacto audiovisual de una indignación legítima y justa y marcar con rotunda claridad visual la frontera moral infranqueable entre la justicia social que defiende y las posturas de la élite conservadora a la que ataca sin tregua”, remata el estudio del candidato
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