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El líder del Partido Popular en el Ayuntamiento de Barcelona, Daniel Sirera, ha exigido este lunes, 14 de septiembre, al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y al alcalde de la ciudad, Jaume Collboni, un despliegue policial mucho más amplio y visible en las calles de la capital catalana.

Lo hace en lo que considera un reciente aumento del uso de armas blancas en la vía pública.

Más recursos operativos frente a la delincuencia

Sirera ha instado a ambas instituciones a asumir sus competencias frente a los continuos episodios de delincuencia que, según denuncia, están sumiendo a Barcelona en una grave "situación de inseguridad".

Guardia Urbana de Barcelona / GUARDIA URBANA

Para combatir esta tendencia y proteger a la ciudadanía, el líder del PP en el consistorio barcelonés ha puesto sobre la mesa dotar de pistolas táser a todas y cada una de las patrullas de la Guardia Urbana.

Esta dotación busca proporcionar a los agentes herramientas de inmovilización para hacer frente a individuos armados con cuchillos o navajas, minimizando así los riesgos durante las intervenciones.

La responsabilidad política de la seguridad

El dirigente popular ha querido subrayar que, aunque la culpa de un acto violento recae sobre el agresor, las administraciones públicas y los responsables políticos juegan un papel fundamental en la prevención, el control del espacio público y el mantenimiento del orden.

Dani Sirera (PP) durante un acto PP

"Es verdad que si alguien utiliza un puñal, quien apuñala es el delincuente. Pero hay otros actores que permiten que esto pase", ha sentenciado Sirera a través de un comunicado oficial.

Con esta declaración, la formación insta a la Generalitat y al Ayuntamiento a dejar de buscar excusas y a ejecutar un plan de choque conjunto que corte de raíz la sensación de impunidad que perciben los vecinos en diversos barrios de la ciudad.

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