El deporte base y amateur de Barcelona está de estreno.
El Ayuntamiento ha finalizado oficialmente las obras de mejora y renovación integral de dos de los terrenos de juego con mayor actividad de la ciudad: el campo de fútbol de la Teixonera y el emblemático campo de rugby de la Foixarda.
Ambas intervenciones han sumado una inyección económica de 1,75 millones de euros y suponen un salto cualitativo para miles de usuarios semanales que
Estas dos actuaciones se enmarcan dentro del plan de choque para el mantenimiento y la actualización de las instalaciones deportivas municipales, dotado con un fondo total de 10 millones de euros y fruto del acuerdo presupuestario alcanzado entre el gobierno local y el grupo municipal de ERC.
El campo de fútbol de la Tiexonera
El lavado de cara del fútbol en la Teixonera
En el distrito de Horta-Guinardó, el campo de la Teixonera ha recibido una inversión de 650.000 euros destinada a modernizar una superficie total de 5.680 metros cuadrados.
El cambio más significativo es la instalación de un nuevo césped artificial que incorpora una base elástica y un relleno de arena de sílice, adaptándose a las exigencias actuales.
La intervención no se ha limitado al tapiz verde. Los operarios han repintado las líneas de juego para adaptarlas a la normativa FIFA tanto en la modalidad de fútbol 11 como de fútbol 7.
Las instalaciones de La Teixonera en Barcelona
Asimismo, se han renovado por completo las porterías y las redes de protección perimetrales, y se ha construido un nuevo canal de desagüe que evitará la acumulación de agua durante los episodios de lluvia intensa.
Ampliación y relleno orgánico para el rugby en la Foixarda
Por su parte, el histórico campo municipal de rugby de la Foixarda, ubicado en la montaña de Montjuïc, en el distrito de Sants-Montjuïc, ha absorbido el grueso del presupuesto con una partida de 1,1 millones de euros.
En este caso, la actuación ha cubierto una extensión mucho mayor, alcanzando los 9.920 metros cuadrados.
Campo de rugbi de La Foixarda en Barcelona
Más allá de la sustitución del firme por un césped de última generación con relleno orgánico --ideal para amortiguar los fuertes impactos propios del rugby--, las obras han permitido ampliar las dimensiones del terreno de juego y optimizar el sistema de riego existente.
Para completar la modernización del recinto, se han modificado elementos clave de los laterales del terreno, sustituyendo las barandillas, las puertas de acceso, el pasillo que conecta con los vestuarios y, finalmente, las emblemáticas porterías en forma de hache.
