Gerardo Pisarello, el candidato de Barcelona en Comú (BeC) quer sustituye a Ada Colau como cabeza de lista, tiene tres dolores de cabeza electorales que le pueden amargar el futuro: esos dolores llevan el sello de ERC, la CUP y Podemos, formaciones que se están comiendo a su electorado y que pueden lastrar su remontada, dejándole sólo con la mitad de los concejales.
Los últimos sondeos conocidos de cara a las elecciones municipales del próximo año en la ciudad de Barcelona apuntan a una ligera subida de los socialistas, una subida importante de ERC, una caída en picado de comunes y de Junts per Catalunya y la irrupción estelar de Aliança Catalana en el hemiciclo barcelonés. Incluso es posible la reaparición de la CUP en la capital catalana.
“Fallamos en el voto directo”
Esos vaticinios ponen de los nervios, especialmente, a los comunes. La perspectiva de perder la mitad de los concejales (pasaría de 9 a 5) no es plato de buen gusto. El último barómetro apunta a una caída de Barcelona en Comú (BeC) del 11,9% de los votos a un 4,7%, un descalabro total. La curva es descendente (en diciembre de 2025 ya había bajado a un 6,9% en intención de voto) y no hay visos de que remonte.
“Esa percepción se refiere a la intención de voto directo, que difiere profundamente del resultado que pueden arrojar las urnas. Además, aún quedan muchos meses por delante”, relata una fuente cercana a BeC.
En las perspectivas municipales barcelonesas, ERC (que en 2023 obtuvo un 6,8% de sufragios y que ahora se sitúa en el 11,1% en intención de voto) es el partido que más sube. Según fuentes internas de los comunes, el empuje de ERC es potente y admiten que se come una parte del electorado de BeC y otra parte del electorado de Junts.
Sin ‘efecto Pisarello’
De hecho, los poscovergentes son los que más pierden, puesto que caen del 13,5% al 2,6%, superados incluso por Aliança Catalana (3,3), PP (3,1) y Vox (2,7). O sea, JxCat pasa de ser el primer partido municipal a ser el último. Pero hay un detalle curioso: su candidato, Jordi Martí, es el tercero preferido para gobernar la ciudad, por detrás de la republicana Elisenda Alamany y del socialista Jaume Collboni, relegando a Gerardo Pisarello a la cuarta posición.
Pisarello en una imagen de archivo
En Barcelona, no ha habido ‘efecto Pisarello’ y el alcaldable sucesor de Ada Colau puede bajar a la mitad los representantes de su fuerza política en el consistorio . “Que Pisarello no va a obtener el resultado de Ada Colau ya es sabido. La cuestión está en mantener una presencia que se haga necesaria para gobernar”, dicen desde el partido de los comunes. Pero no todo va a ser fácil porque Pisarello no conecta con la calle y con la ciudadanía como lo hacía su antecesora.
“Podemos divide el voto”
El gran peligro que tienen los comunes es que los votos se les van por mil sitios, según reconocen en sus filas. Por un lado, ERC sale ganando con la crisis de la izquierda no independentista. Pero hay otros dos partidos que le disputan los mismos nichos electorales: Podemos y la CUP.
"Podemos hará mal en presentarse, porque divide el voto de la izquierda. Y la CUP debería plantearse coaliciones municipalistas para que las izquierdas puedan gobernar. Es importante que sepamos que el voto útil se concentra en los comunes, porque es la fuerza predominante en la izquierda”, subraya la misma fuente.
“El voto útil es BeC”
Ese mensaje ya se ha dejado caer en determinados foros. “Podemos debería dedicarse a presentar lista solamente en las elecciones generales para que los comunes tengan posibilidades en la ciudad de Barcelona”, afirman. La estrategia es empezar a reclamar cada vez con mayor insistencia la apelación al ‘voto útil’ para concentrar la fuerza electoral en BeC en detrimento de los otros partidos similares, o sea, de Podemos y de la CUP.
Respecto a esta última, hay un peligro latente: los anticapitalistas independentistas han llegado a acuerdos con plataformas y pequeños partidos que hasta ahora revoloteaban alrededor de los comunes.
Figuras de relumbrón
Y la presentación de Laure Vega como candidata de los anticapitalistas por Barcelona es otro punto negativo para Pisarello por dos motivos: el primero es que los cuperos van a poner toda la carne en el asador en la ciudad de Barcelona con el desembarco en la campaña de la capital de todos sus líderes emblemáticos.
Según ha podido conocer Metrópoli, la CUP negocia también un fichaje de relumbrón como número 2 de Barcelona y la participación en la campaña de la vieja guardia, empezando por David Fernández.
David Fernàndez, en un acto de la CUP / EFE
El segundo motivo es que una lista de la CUP divide el voto de la izquierda radical en la capital catalana y resta posibilidades a todas las formaciones de ese espectro que se presentan. En resumen, eso es letal para los intereses de Pisarello, que no acaba de levantar el vuelo y disputa a cara de perro un porcentaje del voto radical en Barcelona con los cuperos.
Convencer a Podemos
El temor de Pisarello es que la presentación de la CUP y de Podemos, haga imposible remontar las encuestas. De hecho, en algunos foros y reuniones ya se ha comenzado a hablar del “voto útil” para intentar convencer a Podemos de que no presente candidatura, porque sólo perjudicará a la izquierda. “Si Podemos no se presenta, es posible sacar un resultado airoso e incluso la CUP podría entrar en el consistorio”, razonan las fuentes.
Pero eso no quita que los comunes vean también con preocupación el hecho de que la CUP se ha llevado en el cinturón de Barcelona el apoyo de pequeñas fuerzas muy activas. Es el ejemplo de Comunistes de Cataluña, una formación de voto muy militante y activo que ha dado su apoyo incondicional a los comunes durante años pero que en algunos lugares ya ha decidido presentar lista conjunta con la CUP.
El desgaste de Collboni
La otra vertiente de la estrategia de los comunes es la adherencia a cualquier movilización social, una táctica en la que son especialistas, especialmente cuando hay que mover la calle. El próximo domingo, BeC intentará capitalizar las protestas de 200 entidades contra la ampliación del aeropuerto de Barcelona, uno de los temas que le permite a BeC marcar perfil ante los socialistas.
Manifestación en contra del desahucio de Maricarmen
Paralelamente, el candidato de BeC seguirá desgastando la imagen del alcalde socialista con los temas estrella de la formación de Colau: la vivienda, el turismo, las superillas, la creación de una cadena de supermercados públicos o las propuestas que puedan importar de otros ayuntamientos alrededor del planeta.
Los comunes tienen una baza que pueden aprovechar: el alto número de indecisos que todavía arrojan los sondeos y que pueden decantar la balanza en el último momento. En el último barómetro municipal, ese porcentaje llega hasta el 45% y a esa posibilidad se abrazan, de momento, lo comunes para mantener sus esperanzas de remontar las encuestas y sacar un resultado digno en las urnas.
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