Barcelona contempla una de sus transformaciones urbanas más importantes. En plena avenida Diagonal, se produce un corte definitivo de tráfico en un tramo clave, en concreto en la calle Ciutat de Granada, en el Poblenou. La vía ya no será habitual para el paso de vehículos y ciclistas.
La capital catalana dice así adiós al punto de conexión directa entre la Gran Via de les Corts Catalanes y la Diagonal. El pasado 16 de enero, la calle Ciutat de Granada ya quedó clausurada al tráfico rodado, el primer paso para el gran proyecto de las obras del tranvía.
Esto permitirá el avance del Trambesòs por la Diagonal, para dotar a la ciudad de una conexión más amplia y más sostenible, apostando por el transporte público renovado.
Urbanización del lado mar
Este nuevo paso conforma la urbanización del lado mar que corresponde a la Gran Via, entre la rambla del Poblenou y la plaza de les Glòries.
No obstante, el acceso al aparcamiento del centro comercial Westfield Glòries se mantiene operativo, y no habrá ninguna restricción para aquellos que quieran usar este servicio.
Asimismo, la hoja de ruta marca un cambio de sentido en el tramo entre la Diagonal y la calle de Bolívia, por lo que los vehículos recorrerán la carretera Badajoz-Bolívia-Ciutat de Granada-Diagonal, como camino alternativo.
Plaza de les Glòries
Afectación al carril bici
La transformación de todo este entorno afecta directamente a las infraestructuras de los ciclistas. Los carriles bici se verán conquistados por las múltiples obras que se pondrán en marcha.
Para esto, el consistorio municipal desarrollará un carril bici bidireccional provisional entre las calles Ciutat de Granada y Badajoz, además de mantener el paso peatonal durante la intervención en la rambla central.
Lado Besòs de la plaza de les Glòries de Barcelona
Futuras afectaciones
En conjunto, la previsión es que las obras, que comenzaron el pasado mes de octubre, duren aproximadamente un año y medio y en fases más avanzadas se deberá cortar el servicio de las tres líneas del Trambesòs.
Estas obras están impulsadas por el Ayuntamiento de Barcelona y la Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM) con un coste de 32,54 millones de euros,
