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En un momento crítico para la credibilidad del sistema ferroviario español, Adif ha movido ficha para intentar blindar la seguridad de su línea estrella. El gestor de infraestructuras ha sacado a licitación un contrato por valor de 96,8 millones de euros para el suministro y transporte de traviesas, destinado a la renovación integral de la vía en el subtramo entre Mejorada del Campo y Calatayud, en la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona.

El anuncio, publicado este viernes, 6 de febrero, en el Boletín Oficial del Estado (BOE), abre un procedimiento al que las empresas podrán presentarse hasta el próximo 3 de marzo. Sin embargo, esta inyección económica no es una operación rutinaria: responde a la decisión de Adif de adelantar a este año la reforma integral de la línea para mejorar su fiabilidad y confort, tras detectar un desgaste acelerado por el uso intensivo desde la entrada de nuevas operadoras.

Varios trenes AVE detenidos en una estación EUROPA PRESS

Viajes más largos y noches sin trenes

La renovación de la infraestructura tendrá un impacto directo y prolongado en los usuarios. Adif ha confirmado que, a petición de Renfe, Iryo y Ouigo, se prorrogará hasta el próximo mes de diciembre el aumento medio de 25 minutos en los tiempos de viaje que ya se venía aplicando.

El objetivo de este colchón de tiempo es ajustar los horarios a las limitaciones de velocidad que imponen las obras. Además, se ha acordado con las tres compañías la supresión de los últimos trenes de cada jornada en el corredor.

Esta medida busca liberar la vía durante la noche para que los equipos de mantenimiento puedan trabajar con mayor margen de maniobra en las tareas de conservación.

Un sector bajo extrema dificultad

Esta licitación llega en un periodo de extrema dificultad para el ferrocarril en España. La urgencia por modernizar las líneas de alta velocidad más antiguas se ha disparado tras el trágico accidente del pasado 18 de enero en Adamuz (Córdoba), en la línea Madrid-Sevilla, que se saldó con 46 fallecidos. Ese siniestro, sumado al caos diario de Rodalies en Catalunya, ha forzado al gestor a priorizar las inversiones de seguridad.

Mientras se tramitan estos contratos, el frente laboral sigue abierto: el sector afronta una huelga de maquinistas convocada para los días 9, 10 y 11 de febrero, con las negociaciones entre sindicatos y el Ministerio de Transportes todavía en curso para intentar evitar el paro.

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